Si nos dan la oportunidad de ser Dios al momento de elegir en una familia, cuál escogemos; una es la que tienen todas las comodidades, dos, que está medianamente bien, o la que llamamos. la de clase media, tres una familia sencilla, humilde que no posee nada, es todo lo contrario a las opciones anteriores.

De seguro muchos elegimos la primera opción de tener todo lo necesario e incluso se podría llegar a la opción dos, pero dudo mucho que se elija la tercera opción, de estar prácticamente en la calle. Pero Dios es Dios, y su pensamiento va más allá, es trascendente, y sobre todo real, puesto que no todos ‘nacemos en cuna de oro’ cómo se dice coloquialmente, algunos nacemos en situaciones que no son tan cómodas.

Ver nuestra sociedad, es ver todos los contextos que antes mencione en las opciones, algunos tienen todo lo necesario, otros sufren para conseguirlo, y en este caso, Dios nace en una familia con toda clase de problemas y necesidades, sin embargo sus padres, María y José luchan por estar de la mejor manera. Ellos se preocupan por que todo esté bien en su familia, sobre todo que se tenga el amor necesario, el cariño, las caricias y demás para brindárselas a Jesús, y eso lo tienen en abundancia.

No se que realidad estás viviendo o que familia tienes, lo realmente importante es tener aquel calor de hogar, el amor que se desborde, que podamos expresar lo que sentimos con los que están en nuestra casa, que un café con pan lo disfrutemos como el mejor manjar y que en medio de ese compartir se hable de nuestro día, que podamos confiar y contar con su apoyo, eso es realmente importante, que nuestra familia esté construida de muchas cosas bonitas. Lo realmente importante es estar llenos por dentro, lo demás se dará por añadidura, esfuerzo, trabajo y pasión.