Creo que muchos tenemos un lugar, en el que podemos sentirnos bien, tranquilos, en paz, en intimidad, e incluso en el que podemos ser nosotros mismos, sin máscaras. A la vez en ese lugar podemos entrar en oración, podemos meditar sobre la vida, o repensar diferentes cosas.

Considero que es bueno encontrar ese buen lugar, el que sea, nuestra habitación, el café de la esquina, un parque, o salir a contemplar el mar o un paisaje. En lo personal me gusta contemplar las montañas, y pensar cosas que están pasando en mi vida y en medio de ellas invitó a Jesús, para que me ayude a ver qué decisiones debo tomar.

En otros momentos invitó a Jesús no para pedirle nada, lo invito para que sea mi mejor compañía y para poder disfrutar de ese momento de oración, de poder contarle que me hace feliz que Él me ame, y a la vez que me perdone por mis acciones no tan buenas.

Tener un espacio, un lugar, ayuda mucho para sabernos encontrar a nosotros mismos, y sobre todo buscar en medio de ese lugar a Jesús, ahí podemos escucharlo, podemos sentirnos amados y retomar nuevas fuerzas para continuar con nuestra vida, sueños, anhelos, o enfrentarnos aquellas situaciones un poco difíciles. Aprovechemos y disfrutemos de ese buen lugar.