Sin duda, en nuestra familia cada uno tiene un lugar que se debe respetar, pero esto no significa que no podamos ser cercanos aquellos a los que amamos, por el ejemplo, ser amigos de papá, mamá, o nuestros hermanos, no implica que pierdan su lugar dentro de nuestro núcleo.

En diferentes ocasiones he escuchado que no se puede ser amigos dentro de la familia, porque si papá, mamá  e hijos son amigos se pierde la autoridad, y a la vez no se tiene una buena crianza. Ante esto, no estoy totalmente de acuerdo, puesto que sí se puede ser amigos de los que amamos, claramente sin llegar a extremos de quitarle su lugar, todo es posible sin llegar a extremos, eso debe estar claro en cada uno de los que hacemos parte de la familia. 

Si en algún momento papá o mamá, deben corregirnos,  debemos hacer caso y obedecer si nos castigan por alguna acción mala de nuestra parte; en estos momentos el respeto no debe perderse. Insisto, ser cercanos en nuestra familia no tiene relación con el papel de cada uno, sólo nos ayuda a fortalecer la confianza, amor y cariño. 

Los que seguimos a Dios sabemos que es aquel amigo cercano, pero a la vez es nuestro Padre quien nos acompaña y guía en cada paso que damos. A Él le contamos aquellas cosas que nos pasan, lo hacemos por la confianza que nos brinda, pero siempre será nuestro Padre amado, de igual manera pasa con nuestra familia, estamos con ellos como amigos en confianza, pero no pierden la importancia por los lazos familiares que nos unen.