Hay un adagio popular en la Iglesia que dice; “El tiempo perdido lo lloran los Santos”, y también una frase del gran, San Francisco de Sales: “Si quieres ser justo, empieza por aprovechar el tiempo y no lo malgastes”. Después de saber esto, es muy valioso pensar sobre lo que verdaderamente importa y agrada a Dios, quien nos creó con un fin, y quiere que nos realicemos en su amor.

Muchos de nosotros gastamos el tiempo en mil cosas, en sí el programa de televisión es entretenido, si la moda es esa o aquella, si los otros hacen mil cosas, y casi nunca revisamos cómo ser mejor cada día, cómo luchar contra ese defecto, o cómo hacer propósitos firmes de hacer feliz a los demás y a nosotros mismos, pues a veces solo nos quejamos y nos maltratamos duramente a nosotros mismos.

A menudo gastamos tiempo y energía pensando en cosas malas, en que me quieren o no me quieren, en que estoy subido de peso, en que la gente me odia, viendo que Dios quiere que nuestros pensamientos sean puros: “Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta.” (Filipenses 4, 8). No pensar en las cosas adversas, nos hará personas alegres, llenas de fe, y esperanza, porque no celebramos la cultura de muerte, como lo halloween, que va en pro de la oscuridad, sino más bien celebramos la vida de la resurrección en Jesús, quien venció la muerte y no hay condenación para los que le aman: “Y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio”. ( II de Timoteo 1, 10).

¡Hermanos!, aprovechar el tiempo de la mejor manera para gloria de Dios, debe ser nuestro ideal, en la carta a los Efesios podemos encontrar cómo aprovechar el tiempo de gracia que tenemos: “Así pues, mirad atentamente cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; aprovechando bien el tiempo presente, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, que es causa de libertinaje; llenaos más bien del Espíritu. Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor, dando gracias continuamente y por todo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo.” (Efesios 15-21). Esta hermosa carta nos aconseja en pocas palabras, estar en presencia de Dios constantemente, pero no se necesita estar metido en una Iglesia todo el día, solo ofrece a Dios desde temprano tu labor diaria, y haciéndola de la mejor manera, porque la has ofrecido a tu Creador, estarás con Él aunque no lo nombres. ¡Hermano!, lo oscuro volvamoslo luz, no hay tiempo para quejarnos y pensar en cosas malas, siempre pensemos en lo bueno, porque tenemos un Dios que quiere lo mejor para nosotros, en Él no cabe la maldad, solo lo bueno, aprovechemos nuestro día sonriendo, dando buen ejemplo a los demás. Aprovechemos nuestra vida, cumpliendo la voluntad de Dios que nos hace felices.