Pensar es lo más productivo que puedes hacer con tu cerebro, ya que a veces preferimos “matar el tiempo” – eso debería ser un delito –. Pero el día de hoy no me voy a detener en ello.

En nuestra vida encontramos personas que sufren por una u otra razón, pero olvidamos que nuestro primer impulso debe ser ayudar y no sólo arrojarles una moneda si es el caso, sino mirarlos a los ojos y que sientan que son seres humanos importantes como tú.

Alguna vez alguien me comentaba sobre un hecho particular de su vida, que por tanto reflexionar sobre hacer algo bueno, terminaba dejándolo de hacer, ya que otr@ lo hacía sin pensarlo dos veces.

En la vida tenemos oportunidades valiosas, las cuales dejamos pasar pensando demasiado en cómo hacerlo o si debemos hacerlo. Claro está que debes reflexionar sobre cada acto que vas a tener, pero no debes dejar de vivir dedicándote sólo a pensar.

¿Cuántas alegrías hemos dejado de regalar a los demás o a nosotros, por detenernos demasiado en evaluar la situación? Evalúa si, pero recuerda que toda reflexión debe tener su límite. Hay ocasiones en la vida que no nos da tiempo siquiera para pensar, son circunstancias en las cuales se tiene que actuar inmediatamente.

Ayudar a alguien, regalar una sonrisa, abrazar, aplaudir, etc son de las cosas que debes hacerlas sin pensar, ya que en tu vida eso debe ser como un reflejo de tu corazón. Mientras hagas más cosas gratas y buenas por tu vida y la de los demás tendrás más práctica y no necesitarás pensarlo tanto, ya que la experiencia te enseñará a actuar al instante sin equivocarte.

Piensa siempre como hacer cosas agradables para ti y los demás cada día, pero no te detengas mucho, ya que de tanto pensar puedes olvidar que hay una realidad en la que se necesita actuar. Ésta es una razón más para vivir feliz, y esa felicidad la contagiarás a quien sufre.

Es claro que no podemos evitar que alguien llore por alguna causa, pero podemos estar ahí para consolarlos o simplemente sostenerlos mientras dejan salir aquel dolor. Tampoco minimices el dolor del otro o creas que no tiene importancia, recuerda que cada persona tiene diferente reacción frente a situaciones duras. No estás en ese momento para juzgar, estás para consolar y ayudar a buscar paz y alegría en medio de tanto dolor.

Recuerda que hay dos maneras de llorar, una en la no que no encuentras consuelo y la otra en la que sientes que aquel que te dio la vida siempre está a tu lado.