El Papa Francisco nos invita hoy a sumergirnos en el gran universo de la Misericordia, por eso se hace necesario hoy convertirnos en Cristos buenos samaritanos para nuestros hermanos los enfermos, como diria San Pablo: ¨hay de mi si no evangelizo¨ como decía nuestro amigo San Juan Eudes, es el tiempo de la misericordia, el tiempo de la Iglesia, el tiempo del Espiritusanto: Nos toca a nosotros renovarnos en un nuevo pentecostes, continuar, vivir y completar la vida de cristo aquí en la tierra con los mas pobres dentro de los pobres (los enfermos).

No hay Mayor gloria a Dios, que la de servir a nuestros hermanos los enfermos, sin embargo, nosotros somos los servidos, para eso vive y existe el Ministro de la Comunión y el agente de pastoral : su razón de ser son los pobres crucificados( san pío), Porque en el enfermo pobre Cristo está crucificado dos veces.

Ahora bien, cómo lo diría San Camilo de Lelys y todos los que se han sumergido en este gran oceano de la caridad: la Mayor evangelización y humanización la he recibido de nuestros hermanos los enfermos, este es mi mayor doctorado, una verdadera escuela de Santidad. De manera, que puedo dar fe desde mi experiancia en la pastoral de la Salud, como religioso Camilo que fui y como Seminarista Eudista que soy hoy: él enfermo a mí me ha sanado, me ha cantado la tabla, me ha salvado, me ha hecho meter el dedo en mi llaga, haciéndome tomar conciencia de mi realidad y de lo ciego que estaba, es decir, me ha hecho ver mi propia miseria, por la simple razón como lo diría el evangelio de San Mateo: Cristo es el enfermo ¨ todo aquello que hicistes por estos mis hermanitos mas humildes por mí lo habeis hecho¨(mateo 25); por eso San Camilo de lelys se confesaba con nuestros hermanos los enfermos y por eso yo doy testimonio cómo Dios me ha amado a traves de su presencia en el enfermo, haciéndome hoy por hoy un mejor ser humano: agradecido, servicial, cordial, sensible, misericordioso y miembro permanente de la pastoral de la salud del Minuto de Dios de la Parroquia San Juan Eudes.

Así pues, no podemos negar lo despreciada que ha sido esta pastoral de la Salud en nuestra Iglesia Católica; los laicos tienen miedo de encontrarse con el sufrimiento ajeno, porque en realidad termina uno encontrandose con su propia miseria; ver el dolor del otro es ver mi propio dolor, por eso es evidente darnos cuenta como el laico de hoy quiere vivir una pastoral acomodada o simplemmente en grupos de oración. Nadie quiere encontrarse con el sufrimiento, le tenemos miedo a mirar nuestra propia realidad deshumanizada e insensible; en otras palabras el verdadero enfermo soy yo, puesto que Cristo moribundo es mi verdadero maestro que me enseña y me salva de mi mismo: de mi soberbia, indiferencia, egoísmo, orgullo, prepotencia, vanidad, mis caprichos y pasiones desordenadas; en cada hermanito enfermo Dios me salva, por eso estoy convencido que el hogar del enfermo, llamese: casa, hospitales, clinicas, Asilos, fundaciones, las calles, han conformado para mi vida una verdadera escuela de santidad.

Es importante tener la convicción del evangelio de San Mateo: el enfermo es Cristo quién está crucificado por la enfermedad (San Camilo de Lelys )y desde las experiencias de muchos santos como la Madre Teresa de Calculta, San Pio de Pietrelchina, San Martín de porres, Juan pablo II y otros; me atrevo a decir, no hay mayor evangelizacion en el mundo que la que nos dán nuestros hermanos los enfermos, ellos son nuestros patrones y amos, por la sencilla razón que es Cristo Quién está presente.

(Richard Terán Aguiar)