En diferentes ocasiones se relata que Jesús se apartaba o se iba a la montaña a orar, a encontrarse cara a cara con el Padre. Me gusta leer estas acciones que hacia Jesús, de ir al encuentro con aquel que lo guía y le muestra el camino indicado.

Jesús siendo el Hijo de Dios, tiene potestad de todas las cosas, sobre todo el conocimiento, pero a pesar de ello, se aparta y busca al Padre para que lo llene de su presencia y le de la fuerza necesaria para cumplir su voluntad. Buscar al Padre no nos hace débiles, nos ayuda a caminar de manera segura y confiada, a pesar de la dificultad en la que se esté, se puede salir adelante.

Adentrarnos a la oración es un momento de compartir con el Padre, con el Hijo y Espíritu Santo, es dejarte llenar de amor, de fuerza. Estar en la presencia del Padre nos renueva por dentro y nos enseña a enfrentar las cosas de manera tranquila y sobre todo ser inteligente al momento de actuar.

No dudes en apartarte a un lugar en el que puedas estar tranquilo y encontrarte cara a cara con Dios, no dudes en pedirle que te de la fuerza necesaria y sobre todo dale gracias por aquellas cosas que realiza en tu vida.