Deja que Dios tenga el control de tu vida, deja que Él restaure aquellas heridas que te han ocasionado las diferentes circunstancias que se han presentado en tu camino, no renuncies a su ayuda y deja que Él te sostenga en sus manos, no desconfíes de su amor inmenso, te cuidará sin ninguna condición y sobre todo está a tu lado en todo momento y circunstancia.

Dejar que Dios tenga el control de nuestras vidas puede tornar un poco difícil, puesto que estamos centrados en los problemas y situaciones complicadas que nos cuesta creer que en verdad Él va actuar, claramente es un trabajo en equipo, en el que tu te esfuerzas por luchar y salir adelante. Dios cuida de ti y está pendiente y actuando en tu vida, así que déjate amar y conquistar.