No soy amiga de hablar del Espíritu Santo en abstracto, porque no existe. Lo real es la acción continua del Espíritu en las personas. El Espíritu Santo es Dios mismo, como Espíritu, abriendo espacios en la persona para que se crezca en la presencia del Padre y del Hijo. La función del Espíritu Santo es hacer presente personalmente al Padre y al Hijo en el ser humano. O sea que el Espíritu es la presencia actuante del Padre y del Hijo en nosotros.

Cada vez que sentimos al Padre, estamos sintiendo el Espíritu del Padre. Cada vez que sentimos al Hijo, estamos sintiendo el Espíritu de Cristo resucitado en nosotros.

Detengámonos en esta afirmación; de rodillas lo digo: la función del Espíritu es hacer presente personalmente al Padre y al Hijo en nosotros. Por eso, toda experiencia de Dios es una experiencia del Espíritu Santo. Ese es el misterio trinitario de la creación del ser humano, que no es abstracto, sino aconteciendo en concreto, porque de la Trinidad no sabemos sino lo que sentimos, lo demás son teorías. Digamos que éste es el piso doctrinal del Espíritu Santo. Por eso, ustedes ven: todo llamado o vocación es del Espíritu Santo. Toda respuesta al llamado es obra del Espíritu Santo. Descubrir cómo Dios obra en nosotros es obra del Espíritu Santo. Todo don, toda habilidad para construir Iglesia es don del Espíritu Santo.

Entonces, según esto, el Espíritu Santo es la capacidad de Dios mismo que habita en el ser humano. Es el poder que Dios tiene, por ser Espíritu, de salir de Sí y habitar en el ser humano. Como quien dice, la capacidad de hacer espacio en la criatura para que Dios funcione a sus anchas, sin oponer resistencia.

El Espíritu es lo divino que uno tiene, que trasciende al otro. Miremos el ejemplo de san Pablo: en las cartas paulinas se dice en varias partes que a pesar de que Pablo está lejos, pues está preso en la cárcel de Éfeso, sin embargo está presente en espíritu en la comunidad de Filipo. Esto quiere decir que lo divino de Pablo trasciende y hace presente a la persona en otra parte. Por ejemplo, cuando uno dice que puede penetrar el interior de una persona, ¿qué quiere decir? Una madre está presente en el interior de su hijo personalmente, porque lo divino de la mamá trasciende; y eso se llama el Espíritu Santo de la mamá. Sin ir muy lejos, usted: usted puede acariciar personalmente el interior de una persona en vez de rechazarla, en vez de odiarla; acariciar su interior con lo divino de usted mismo, acogiendo a esa persona, aceptándola, como Jesús lo hace; usted puede ser instrumento de Dios para ella.

¿Para qué sirve la acción del Espíritu Santo? ¿Qué efecto tiene? Para disponer a la persona. Tiene tanta más eficacia cuanto la persona se vuelva consciente de lo que está haciendo el Espíritu en ella, y de aquello a lo que usted está llamado. Al volverse consciente, toma, como quien dice, medidas sistemáticas constantes para volverse a la acción del Espíritu. Eso es lo que se llama una espiritualidad.

Entonces, ¿una espiritualidad qué es? La palabra espiritualidad ha sido vanamente utilizada. Hoy día todo es muy espiritual, como que está de moda. Una espiritualidad son dos cosas: primero, como su nombre lo indica, tiene como único referente al Espíritu Santo; él es el principio fundamental de toda espiritualidad, de cualquier escuela espiritual. Segundo, ¿en qué sentido tiene de referente al Espíritu Santo? Es una opción por la obediencia incondicional a la acción del Espíritu que vive en nosotros, que habita en nosotros y que se deja sentir. Es decir, hace sentir lo que Él quiere y por tanto es el querer del Espíritu en nosotros lo que optamos por obedecer.