Hay una realidad de la que no podemos escapar, una realidad que a muchos preocupa, y por ello, el Papa Francisco, hoy 30 de Mayo, le pide a toda la humanidad, unirnos en oración por medio del Santo Rosario, para pedir que acabe la pandemia, el rezo será a las 5:30 pm hora Roma, pero lo ideal es que cada uno en su casa se una en familia a orar por el fin del covid-19, lo importante es que todos podamos unirnos al Papa. 

        El Papa ora el Santo Rosario en la Gruta de Lourdes de los jardines vaticanos, también estará conectado con santuarios Marianos de varios países. Al Papa lo acompañara una persona que se a curado del virus, una familia que ha tenido un hijo en la pandemia y un médico. 

        

Queremos recordar que el Padre Diego Jaramillo, junto al Papa Juan Pablo II, en 1981 se reunió a la víspera de Pentecostés en el cuarto Congreso Internacional de Líderes de la Renovación Carismática, las palabras del Santo Padre, Juan Pablo II fueron las siguientes. 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo: En la alegría y en la paz del Espíritu Santo, quiero dar la bienvenida a cuantos han venido a Roma para participar en la cuarta Conferencia Internacional de Líderes de la Renovación Carismática Católica; al mismo tiempo, elevo una oración para que «la gracia del Señor Jesucristo y la caridad de Dios y la comunicación del Espíritu Santo sean con todos ustedes» (2 Cor 13, 13). 

         Se resaltó la importancia de la Renovación como «una suerte para la Iglesia y para el mundo» como también, el amor a estar en oración y al compromiso de la santidad y a la Palabra de Dios. Por ello, las tareas que les pide a cada una de las personas es, ser ejemplo de oración. Propiciar alimento sólido para el sustento espiritual mediante la distribución del pan de la verdadera doctrina, el amor a la Palabra. 

        Con la iniciativa del Papa Francisco a la víspera de Pentecostés, y con el congreso del que hizo parte el Padre Diego Jaramillo y el Santo Juan Pablo II, pedimos a cada una de las personas que nos unamos en oración como una sola iglesia por todas las necesidades que podamos tener, en especial cómo lo pide el Papa Francisco, por el fin de la pandemia y sobre todo para que estemos con con corazón abierto y preparado para vivir un Pentecostés, que seamos llenos por el Espíritu Santo.