En una de sus tantas reflexiones el Papa Francisco, se refiere a un tema muy importante, como lo es el hablar mal de los demás, sembrando la división y la cizaña. Lamentablemente esto se da en todos los ámbitos de la vida de los seres humanos, llevando a que haya enfrentamientos y rivalidades entre las personas, hoy día son muchas las situaciones donde se originan situaciones de violencia por permitir que la murmuración y el chisme entren en los espacios donde nos desenvolvemos.

“El Papa Francisco sugirió que antes de hablar mal del otro sembrando cizaña y división, mejor sería “¡morderse la lengua!” Esta es una de las realidades que más se viven entre las personas y que dañan las relaciones humanas, cuando alguien se atreve a hacer esto, es decir, hablar mal de cualquier persona, independientemente que sea verdad o no, daña al otro de una manera que ni se imagina, trae consigo los sinsabores de las rencillas, de las peleas, de los enfrentamientos verbales y físicos.

Como se dijo anteriormente en todos los ámbitos, nos encontramos con personas que hablan mal de las otras, sembrando la división y la destrucción, pareciera que es tan difícil erradicar estas actitudes y acciones de los seres humanos, pero cuando alguien dice que es un cristiano, y que como tal está llamado a seguir el ejemplo de Jesús, no debería expresarse mal de ninguna otra persona, y menos con la intención de hacerle daño, mucho menos juzgarlo y acusarlo de manera injusta, como muchas veces sucede.

Parafraseando a Jesús en el capítulo 7, versículos 1­5 del evangelio de Mateo, donde precisamente Él dice que no juzguemos para no ser juzgados, insiste en que no hagamos escándalo por lo que hace el hermano (brizna o mota en el ojo), sino que miremos la viga que tenemos en nuestros propios ojos, esto para decirnos y recalcar, que a veces es muy fácil hablar mal de los demás, basándonos en lo que aparentemente vemos, sin conocer muchas veces la realidad de la situación que las personas viven.

En la actualidad encontramos muchos conflictos que se generan por esta situación: Hablar mal de los demás. En la familia, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, y por supuesto sucede en la Iglesia, que como todo espacio, donde se desenvuelven las personas, hay ciertos conflictos y enfrentamientos por esta situación. Él ofender, insultar o denigrar de un hermano es una falta muy grave, afirma Jesús de tal magnitud, que quien lo haga es digno de “la Gehenna de fuego”.

Nuestro quehacer cristiano es construir un ambiente de paz, de respeto y de tolerancia de las diferencias, buscando ayudar a los hermanos a superar sus dificultades, y no agrandarlas con nuestros juicios, ni habladurías sobre ellos, en la familia estamos llamados a convivir en un ambiente de paz y de respeto, lo mismo que en la escuela y en la universidad, y en la Iglesia ni se diga. Jesús hace un fuerte llamado a la conversión, y a crear una cultura de la paz, cimentada en el reconocimiento y el elogio que se debe hacer para descubrir que en cada uno de los miembros de nuestra familia, compañeros de colegio y universidad, así como en el trabajo y en la Iglesia con los hermanos, existen una cantidad de valores y cualidades que deben ser resaltadas, para que así las personas puedan dar lo mejor de sí.

No es a base de juicios y críticas que se logra que las personas lleguen a Jesús y se conviertan, “la cantaleta” no es efectiva para esto, todo lo contrario, así que quien quiera ayudar a los demás a su conversión, debe procurar bendecir, hablar bien de los demás, como ejemplo y testimonio de lo que se debe hacer, como lo hacía Jesús, nunca hablaba mal de nadie, aunque lo mereciera.

El Papa Francisco dice: “Cuando hablamos de paz o reconciliación”, aunque sean pequeñas paces, pequeñas reconciliaciones, tenemos que pensar en la “gran paz y en la gran reconciliación” que hizo Jesús”.

Por esto la tarea como creyentes es ser portadores de la Paz, no de la división y de la cizaña, quien así actúa no podrá confesarse cristiano, ya que ese patrón de comportamiento no estaba en Jesús, en todo momento y en todo tiempo, Él no hace otra cosa que llamarnos a la paz, al perdón y a la reconciliación entre todos los seres humanos. No caer en la tentación de hablar mal de nadie, será una tarea frecuente del creyente cristiano, así le dará paso auténticamente en su vida a Jesús Señor de nuestra vida, y será realmente un seguidor que agrada a su Señor.

Con base en la Reflexión del Papa Francisco: Antes de hablar mal del otro ¡morderse la lengua! Septiembre 04 de 2015. Ciudad del Vaticano. https://www.aciprensa.com/noticias/papa­francisco- antes­de­hablar­mal­del­otro­morderse­la­lengua­87940/