Que distinta sería nuestra historia personal, si tuviéramos más fe en Jesucristo y en éste Resucitado, podríamos realizar todas las promesas que él mismo nos ha hecho a través de los evangelios, donde no se nos manifiesta una biografía de un superhombre, aunque sí lo es, pero donde sí se nos revela todo lo que está dispuesto Dios a hacer por cada uno de nosotros, los que tenemos la fe puesta en Jesús y en nuestro Padre Dios.

Lo primero que hizo con su Encarnación, fue venir a redimir a la humanidad, pudiendo haber bajado del cielo y ya, pero no, vino a enseñarnos paso a paso, cómo vive un hijo de Dios, el Espíritu Santo lo engendra en el vientre purísimo de María, una mujer que se hace esclava de Dios para convertirse en la bienaventurada por los siglos, Jesús nace en medio de realidades que cualquiera podría decir, para qué nací, para qué vine a sufrir a este mundo, muchos ahora no tienen hijos por esta razón, pero la Vida que Jesús nos trae con su nacimiento, es el mayor regalo del Padre Dios, nos muestra que la pobreza no es impedimento para lograr la misión que tenemos en la vida.

Durante su infancia y su adolescencia, Jesús se somete a sus padres José y María, vive como un niño más en la aldea de Nazaret, poco se nos cuenta de él, pero creería que pasó viviendo normalmente, aprendiendo de los hombres y mujeres que estaban a su alrededor, especialmente de José y María, para luego enseñarles a sus discípulos y a todos los que lo conocieron, cómo debe ser un hijo de Dios, él Hijo del Altísimo se hace uno más como nosotros, su vida oculta la pasó inculturándose y aprovechando para ahondar en la naturaleza humana y así poder ayudarnos a comprender nuestra esencia, somos hijos del Padre Dios, hermanos suyos y templos del Espíritu Santo.

Ya en el inicio de su ministerio público, el Padre lo avaló en el bautismo que recibió de Juan, cómo su Hijo muy amado, inicia su misión como lo anuncia en la sinagoga de Nazaret, en el capítulo cuatro, versículos 18 y 19, para esto se hace acompañar de unos hombres no muy perfectos, cómo esperarían todos que escogiera el Mesías, el Enviado de Dios, estos discípulos lo acompañaron por más de tres años, viendo las obras y milagros que realizaba, escuchando cada una de sus enseñanzas, tal vez ni siquiera se imaginaron que ellos tendrían que anunciarlo a él, después de su partida, mucha gente tuvo la oportunidad de encontrarse con Jesús de Nazaret, de quien no se esperaba mayor cosa, pero resulta que era el Hijo del Dios Altísimo, en él Dios Padre puso toda la autoridad y en perfecta comunión le comunicó lo que quería que nos transmitiera, esto llenó de envidia a los fariseos, ancianos y maestros de la ley que buscaron sacarlo del camino, porque les estaba quitando el lugar, como hombres religiosos y supuestos conocedores de Dios.

Por esta razón tramaron todo para llevarlo a la muerte, pero antes de esto Jesús, instruyó a sus discípulos y a los que los seguían, les insistió en que tendría que ser apresado, torturado y asesinado, pero también que resucitaría al tercer día, en la Última Cena nos prometió que se quedaría con nosotros cada vez que nos reuniéramos en su Nombre y compartiéramos el pan y el vino en memoria suya, Jesús se entrega por amor y va hasta las últimas consecuencias a morir en la cruz, sufrió lo indecible, todo lo hizo por amor y por mostrarnos que quién se abandona en las manos del Padre nunca queda defraudado.

Al fin sucedió lo dicho por Jesús, resucitó y nos mostró que ni siquiera la muerte puede detener el plan de salvación de Dios, es más podríamos decir, que a todo se le sacó provecho, hasta a su muerte, para que el mismo Espíritu que lo engendró, éste lo resucitaría de entre los muertos, siendo el primero entre todos, y no contento con esto subió a los cielos, junto con el Padre Eterno nos enviaron su Espíritu, el Espíritu del Resucitado para que estuviera todos los días de nuestra vida a nuestro lado, vivo y presente en medio de las comunidades cristianas nacientes, que más tarde se agruparon en la Iglesia, en la asamblea de los hijos de Dios.

Por eso cada año la Iglesia celebra este tiempo de Pascua, para renovar la experiencia de Jesús en medio de su nuevo pueblo, la humanidad que quiere redimir, así que no sigas perdiendo el tiempo, deja que la Trinidad Santa renueven tu historia personal y te ayuden a construir el camino para la vida eterna, donde viviremos con ellos en el Amor perfecto del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Qué esperas? Anímate y continúa el camino…