Para los que creemos, la oración es la posibilidad más genuina de entrar en relación e intimidad con Nuestro Dios, por medio de ella nos comunicamos con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es gracias a ella que obtenemos las bendiciones y favores de Dios para que nuestras vidas sean renovadas y llenas de su Gracia.

Pero en la Cuaresma se nos pide intensificar esta práctica tan valiosa para que podamos ayudarnos en el proceso de conversión que estamos desarrollando, porque no es posible que oremos y no se vean los resultados de esta experiencia tan gratificante y sanadora para nuestras vidas.

Se nos dan unos tips para que esta sea más efectiva y produzca en nosotros los frutos necesarios, lo primero es que no debemos realizarla para que los demás nos vean o presuman que somos muy espirituales, esto suele pasar, nos preocupamos mucho de que nos vean para que constaten que realmente somos personas orantes, esto no tiene mayor importancia, ya que nuestro interés debe ser crecer en relación con Dios y que esto se evidencie en las relaciones que tenemos con los demás.

Lo siguiente que se nos propone es que entremos en nuestra habitación, algunas traducciones dicen en nuestro corazón y que en esta intimidad hagamos la oración genuina que nos ayudará a crecer en Espíritu y en Verdad, pero corremos a veces el peligro de volvernos intimistas y no salir de nosotros para compartir las bendiciones que recibimos en la oración personal.

También nos dicen que no seamos de usar tanta palabrería como suelen hacer los paganos, pues imaginan que entre más palabras usen en su comunicación con Dios serán más escuchados, esto suele pasarnos en ocasiones hablamos y hablamos, no dejando que Dios nos pueda responder, porque quisiéramos tener dos lenguas y un oído sordo para hablar el doble y casi no poder escuchar, tal vez se exagera pero es necesario escuchar la voz de Dios manifestada en su Palabra, en los acontecimientos y en los hermanos.

Es necesario ser espontáneo y natural en la relación que tenemos con Dios, es vital tener la experiencia personal de la oración que luego se complementará con la oración comunitaria, allí es donde se ven los frutos de lo que en la intimidad, esta Cuaresma es la oportunidad para

fortalecer nuestra vida espiritual caminando hacía la conversión. Ahora ya tenemos ideas de para qué estamos orando…!