¡Quiero amarte, Dios mío, pero no puedo

amar al invisible!

¡Quiero oírte, Señor, pero no puedo besar al intocable!

¡Quiero abrazarte, pero no puedo abrazar al Incorpóreo!

¡Quiero contemplarte, pero no puedo contemplarte, pero no contemplar al totalmente espiritual!

Tengo una tendencia inmensa hacia Ti.

Te estoy buscando desde hace mucho tiempo y no hallo.

Te estoy gritando y no me respondes.

Quiero hablar de Ti a los hombres, pero no me oyen.

Quiero decirles que te amo, pero veo que no soy sincero y ellos se ríen de mi.

Me conmueven tus estrellas. Me conmueve tus abismos.

Creo que voy a encontrarte a Ti en ellas.

Pero cuando me acerco, Tú te alejas, Tú te ocultas.

No quiero olvidarte, no quiero que se me pasa la vida olvidándote.

No quisiera sino hablar de Ti, y paso los días sin pronunciar una palabra tuya.

Todo me parece que hablara de Ti; sin embargo, no te oigo claramente en nada.

Tengo seguridad de que un día iré hacia Ti, pero no tengo idea de cómo será nuestro encuentro.

¡Quisiera pensarte continuamente y continuamente te olvido!

¡Quisiera no pecar, pero me olvido de Ti y peco!

¡Oh Dios, déjame encontrarte, déjame oírte, déjame tocarte, déjame sentir tu infinita realidad!.

Déjeme que yo hable de Ti. Pero no sé…¿Qué puedo hablar de Ti?, si estoy mudo, si estoy ciego, si estoy frío…

No tengo ninguna idea clara de Ti

Descúbreme a algún hombre amante de Ti.

Que yo me extasíe oyéndolo.

Haz que yo halle uno solo en mi camino.

Haz que encuentre una persona que me hable sinceramente de Ti.

Haz que me encuentre una persona que sea tu transparencia,

que sea parte de tu verdad, que sea parte de tu belleza, un eco de Tu palabra.