Jesús

¡Está con nosotros!

Pero hay algo más bello que sólo creer vagamente. Es la experiencia personal de Jesucristo. Él ya no volverá a aparecer visiblemente, pero sí podemos experimentarlo. Este es don del Espíritu Santo, que nos hace experimentar con certidumbre absoluta la belleza, la cercanía, la realidad de Jesucristo.

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Hijos del Rey

Así, aprendemos a anhelar y cuidar de su presencia en nuestro templo y a gustar de su dulzura (sal 27,4 ), sin importar nuestro débil pasado, nos sumergimos y nos dejamos envolver, corregir (Pv 3, 11), transformar, fortalecer, llenar de alegría y sabiduría, para soñar y avanzar sin temor ( Lc 12, 32), en la conquista de su reino de amor, justicia y verdad, porque sabemos que él está con nosotros las 24 horas del día, los 365 días del año, en los múltiples lugares del planeta, porque tenemos un incalculable valor como sus hijas e hijos

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“Principio de la creación”

Por eso a Jesús, verbo de Dios encarnad, lo reconocemos como “el principio de la creación de Dios” (Ap. 2,14), “el Alfa y la Omega de cuanto existe” (Ap. 1,8), “el primogénito de toda criatura” (Col. 1,15), “el primero entre todos sus hermanos” (Rom. 8,29).

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Espíritu Creador

El término en hebreo ruah que preferentemente usa el Antiguo Testamento para expresar la realidad del Espíritu de Dios. Existen dificultades para precisar, en algunos textos bíblicos, cuándo el término hebreo ruah se ha de traducir por viento, respiración, grito, rugido o “espíritu”.

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NOVENA DE PENTECOSTÉS

INTRODUCCIÓN. P. Alvaro Duarte Torres, cjm En la presente edición (la segunda) de la "Novena dePentecostés con textos de san Juan Eudes", se proponenreflexiones para contemplar a la tercera persona de laSantísima Trinidad quien a la vez es el formador de Jesúsen todos los creyentes. En efecto, el Espíritu Santo "nosha sido dado como el…

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Lo bueno del ancla

La carta a los Hebreos (6,19) comparó con un ancla la esperanza de los cristianos que nos mantiene sólidamente fijados en la región invisible que sirve de morada a Jesucristo. En el mar de la vida puede arreciar el vendaval de las pasiones y el de las tribulaciones, pero si estamos anclados en Jesús no se quebrará la barca, ni iremos nunca a la deriva.

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Bienaventurados en el Espíritu

La vida del cristiano tiende a una progresiva transformación en Cristo. Esa es la meta, el ideal del cristianismo. Todo bautizado, inmerso en el agua viva que es el Espíritu Santo, debe un día poder exclamar, como lo hizo san Pablo: “Mi vivir es Cristo”, o también: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”.

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