Imagino que en algunas ocasiones al encontrarse con familiares o amigos, sea cual sea el motivo, se establece un diálogo, una conversación en la que se pueden contar muchas cosas, y más si no se ven desde hace mucho tiempo, y en estos momentos el tiempo no es suficiente para aquellas charlas amenas, y lamentablemente toca esperar hasta un próximo encuentro.

Charlar con aquella persona con la que podemos ser auténticos, es bastante cómodo, puesto que podemos reír y llorar, tal vez es aquel instante en el que nos sentirnos únicos, es un momento en el que nos olvidamos de todo, porque la persona que está al frente no nos señala o juzga, nos escucha atentamente y nos acompaña con amor y entendimiento, por esa razón, logramos ser nosotros mismos, por la confianza que nos brindan. El único inconveniente que suele presentarse con aquellos que están atentos, es que no pueden estar todo el tiempo por sus ocupaciones y demás y eso a veces no es tan bueno, porque hay instante en los que deseamos hablar y no están.

En medio de estas líneas puedo contarte que hay alguien, que está atento a escucharte y sobre todo tiene todo el ‘tiempo’ que necesites para hablar, no importa la hora, no importa el día, ni el mes, está presente, sin colocar problema alguno. Sin duda te hablo de Jesús, aquel que camina a nuestro lado.

Con Jesús no importa el tiempo, no importa el espacio, está dispuesto a escucharte, a compartir lo que tú desees. Con Él puedes tener todo tipo de charlas, las cuales le llamamos ‘Oración’ un diálogo en el que puedes desnudarte y ser tú mismo, puedes llorar y reír a su lado. No es necesario buscar palabras mágicas o difíciles para hablar con Él, solo abre tu corazón no te preocupes en llevar un orden o en preocuparte por aquella charla, Jesús te entiende y disfruta de esos momentos.

Confía en Él, y sobre todo disfruta de cada encuentro, no te limites o pienses que no va a entenderte, conoce muchas cosas de ti, pero es bueno que te desahogues en medio de su presencia. No olvides que con Jesús el tiempo se detiene al entrar en ese profundo y lindo encuentro, es tuyo, aprovéchalo.