“Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes.” Lucas 6; 31

La autoestima está en el centro de todos los problemas y también de todos los beneficios de las personas, por eso cuando trabajamos en mejorar autoestima otras áreas de la vida se ven afectadas, en este caso para bien.

Todo empieza con un auto concepto, es tan fácil como escribir en un papel la defunción de tu persona, ese ejercicio puedes hacerlo ahora mismo, puedes darte cuenta de lo difícil que puede ser describirte, de lo complejo que eres.

La pregunta que primero se presenta es la siguiente ¿Cómo puedes estimar algo que ni siquiera puedes definir? Lo primero es empezar a conocerte, empezar a identificar todas esas características que te hacen ser tú y nadie más, por otra parte es bueno identificar todo lo que no eres, todas esas características que consideras no te definen para nada.

En el tema de la autoestima se encuentra la reacción emocional que te genera ese concepto que tienes sobre ti mismo, puede generar rechazo si tu mismo te habías colocado expectativas o deberías exagerados o fuera de la realidad.

El ego inflado es una característica propia de las personas que no han logrado superar sus expectativas elevadas, pueden por momentos asumir actitudes arrogantes pero en otros momentos estas personas se dan cuenta de su ingenuidad, de su testarudez, de sus fantasías infundadas y sufren.

Existen personas que asumen una actitud sumisa y servil, esa actitud es una muestra de problemas de autoestima, por lo tanto no se trata de inflarse ni de apocarse, se trata de aceptarse como es, de tener valor para cambiar lo que se puede cambiar y serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar.

Creo que con el objetivo de fortalecer la autoestima es necesario dejar las idolatrías a las personas, situaciones o cosas con las que te has identificado y en las que has sustentado tu vida, mereces vivir en libertad, deja de idolatrar.