La mente bicameral es un raro concepto de un psicólogo de apellido Jaynes, por allá en la década de los 70, quien decía que hace aproximadamente 3000 años, los humanos teníamos algo así como 2 cerebros, uno se encargaba de hablar y el otro de escuchar y obedecer.

Es difícil de explicar, pero esto hacía que el comportamiento del humano, fuera completamente mecánico, instintivo, como el de una especie de robot o máquina supermoderna. La dificultad para comunicarse entre los 2 cerebros (que hoy conocemos como hemisferios) hacia que la mente no pudiera verse a sí misma, por lo que los humanos básicamente no teníamos conciencia.

Pero el cambio de las condiciones ambientales (explicadas por Charles Darwin) creó una presión por sobrevivir, esto hizo que los sistemas eléctricos en medio de los 2 cerebros, se hicieran más fuertes. Hombres y mujeres fueron adquiriendo la capacidad de discernir, y en conclusión: se hicieron más listos.

Esa presión es lo que conocemos como sufrimiento y la capacidad que tuvieron nuestros antepasados por enfrentarlo y superarlo, nos permitió evolucionar. Ahora bien, esta no es una columna para romantizar el dolor, ni para hablar de resiliencia (palabra que por cierto prostituyeron, con eso de la «superación personal» y «el coaching»).

…El punto es este: Amor y alegría dan sentido a nuestras vidas, pero el sufrimiento nos hace capaces de cuestionar la naturaleza de nuestra existencia, superarlo nos hace fuertes, tenerle miedo es temerle a aquello que nos hace realmente humanos. Tan es así, que Dios se permitió sentirlo a través de su Hijo y nos dió  herramientas para enfrentarlo, ya que en algún punto de nuestras vidas: el sufrimiento es inevitable.