Hemos venido reflexionando sobre la santidad, vemos a Jesús como el mayor referente para vivirla, por eso decir que somos cristianos, es asumir un estilo de vida que nos lleve a experimentar constantemente la misericordia con quienes más lo necesitan, y sobre todo en una sociedad como la nuestra donde hemos permitido, que se les quite la dignidad a muchas personas, es decir hemos pecado de omisión, nos hacemos los de la vista gorda, no comprometiéndonos con las necesidades de los demás.

na14fo01Muchos creemos que eso de ser santos, es para los adultos mayores, o para las mujeres, y nos atrevemos a portar el título de cristianos, se nos olvida por completo, que la misión de Jesucristo fue instaurar el Reinado de Dios, en el tiempo en que vivió, pero al mismo tiempo, para todos los hombres y mujeres de todo tiempo y espacio, él se dedicó a esparcir la misericordia de Dios Padre sobre todos los que lo necesitaban, su público objetivo, fueron en primer lugar, los pobres, los enfermos, los discapacitados, los endemoniados, los publicanos o cobradores de impuestos y las prostitutas, además las viudas, los huérfanos y los extranjeros.
Entonces el decir que somos cristianos, nos compromete a realizar el ejercicio de la misericordia, con estas personas en nuestro tiempo y espacio, no es un mero asistencialismo, ni beneficencia, es el deseo profundo del corazón de amar por medio del servicio, es socorrer a nuestros pobres de diversas índoles, en lo material, en lo espiritual, en lo emocional, de la forma en que lo necesiten, movidos por el amor y la compasión que Dios pone en nuestro corazón.
Vivir la santidad en este tiempo, significa visitar a los enfermos en clínicas y hospitales, acercarnos a sus casas, ver la situación en la que viven, apoyar a los discapacitados, con palabras de ánimo y esperanza frente a su realidad, ayudar a quienes viven situaciones de oscuridad y de mal, como la drogadicción, el alcoholismo, el maltrato y la violencia, el odio y el resentimiento, luchar contra las injusticias sociales y económicas que día a día se presentan en la sociedad, contra el abuso de la mujer y de los niños, en fin contrarrestar toda forma de explotación humana.

onelife-la-1-77Existen hoy en día muchas fundaciones, ONGs y entidades del Estado, que tienen esta tarea, pero también en la Iglesia, existen muchas organizaciones que tratan de realizar esta labor, pero a cada cristiano en particular, le compete esta tarea, comprometerse con una vida de santidad, respondiendo a todas realidades, comenzando por la suya, es ahí donde tenemos que descubrir la misericordia que Dios Padre tiene para todos sus hijos, la presencia de Jesús Resucitado por medio de su Espíritu en cada uno de nosotros, para obrar imitando y siguiendo a Jesús en su labor liberadora y salvadora.
Hay muchas realidades en el mundo, que necesitan de cristianos comprometidos con la santidad y la salvación, que dejen de dar discursos, de señalarse unos a otros, y se pongan en marcha, a salir de sí mismos para responder a quienes necesitan su ayuda, solo es caminar por las calles de nuestros barrios, ciudades, municipios, para darnos cuenta que hay mucho por hacer, que si queremos ser “santos”, es de esta manera, a la manera de Jesucristo, sirviendo y amando a indigentes, personas que viven las calles, que duermen debajo de los puentes, a tanto enfermos necesitados de salud corporal y espiritual, familias enteras oprimidas por la situación económica y el desempleo, realidades de muerte como las drogas y el alcohol, la explotación sexual, la trata de personas, entre muchas otras, que necesitan ponérsele fin.
Cristianos! Esta es tu oportunidad de realmente reconocerte como tal, Jesús te invita a hacerte santo, a dejar que él te ayude en esa tarea, te santifica con su Espíritu para que puedas asumir estas tareas, sin temor, sin acomodarte, sin justificarte, sin excusarte, sino asumiendo el rol de aquel, que dio su vida por toda la humanidad, para que ninguno de los que le fueron dado, se pierdan, si no él tengan vida, y vida en abundancia.