El orar y encontrarse con Dios, debe ser algo íntimo y profundo, que no se vuelva algo monótono en el cual no te vas a sentir agusto, o que tan solo sea una visita o reunión más. El encuentro con el Padre, debe llevarte a reflexionar sobre la vida, sobre aquellas situaciones que suceden en tu contexto.

Me gusta aquel pasaje en el que Moisés y el Padre se encuentran “cara a cara”, no es cualquier encuentro, puesto que en ese instante Dios le está hablando y aconsejando a Moisés sobre las cosas que debe hacer, por ello, en ese momento de encuentro profundo, se debe estar atento a escuchar la voz del Padre, lo cual lo haces leyendo la Palabra y revisando detenidamente qué es lo que me quiere decir.

Encontrarse con Dios en un momento de intimidad, debe llevarnos a dejar todo aquello que no nos deja avanzar y a la vez sentirnos renovados, con nuevas fuerzas para continuar en nuestro día a día. El estar con el Padre, siempre debe llevarnos a un cambio, el cual nos permite redireccionar nuestro camino.