En muchas ocasiones encuentro personas diciendo que su vida no tiene sentido, que perdieron las ganas de vivir y lo más probable es que tengan suficientes razones para creer eso. Si pierdes a un ser querido, sufres una decepción, te encuentras enfermo o innumerables cosas que puedan hacerte sentir y creer eso.

Hoy no quiero pedirte que dejes de sufrir por lo que te ha pasado o estás pasando, sólo quisiera que recuerdes: ¿cuáles son las cosas por las que vale la pena vivir? Cuando digo vivir no se trata simplemente de respirar, sino más bien de salir a delante en medio de la tormenta que cubra tu vida; no podré decirte si tu tempestad acabará un día, ya que hay tempestades que siguen presentes y debemos aprender a caminar sobre ellas.

“Pedro saltando de la barca, caminó sobre las aguas y se acercó a Jesús. Pero al sentir el viento temió; y al empezar a hundirse gritó: ¡Señor sálvame! Mateo 14, 29 – 30.

A leer el texto con detenimiento, vemos como la barca había sido alejada de tierra por un viento fuerte que zarandeaba las aguas, lo más fácil hubiese sido pedirle a Jesús que calmara el viento, pero Pedro quería hacer lo mismo que Dios (seguir su ejemplo), es ahí cuando empieza a caminar; pero al ver lo fuerte del viento tuvo miedo y empezó a hundirse.

En la vida pasan cosas similares; queremos seguir el ejemplo de Dios haciéndole frente a las cosas y en vez de calmare se acrecienta más aquella tempestad.

Alguien alguna vez me dijo: “Desde que estoy en los caminos de Dios tengo más problemas” y pareciera que en ocasiones es así. Puesto que si Dios quiere que te acerques a Él, también hay “alguien” que aprovecha las circunstancias para alejarte de Dios.

 

Pero a pesar que, en momentos creas que no hay salida y tu vida acabará, siempre la gran esperanza está centrada en Dios. Él es el único que te sostendrá cuando veas hundir tu vida.

Lo bueno de caminar sobre la tempestad es saber que Dios siempre lo hará contigo. No puedo decirte que el dolor acabará hoy, pero sí que existe una esperanza; quizá el miedo te hará dudar, pero más que sentir debes creer que Dios siempre está a tu lado.

 

 

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