Sin duda al momento de estar preso en una adicción, la que sea, es difícil tener tiempo para pensar, soñar, planear y compartir con los que se ama, puesto que esta – la dicción- te absorbe todo lo que eres, solo se piensa en satisfacer aquella necesidad que se hace cada vez más intensa.

Con esto no quiero decir que no se pueda salir de aquel mundo en el que se puede estar atrapado. Lo que quiero resaltar es todo lo que se pierde al estar por otros caminos, aquellos que te roban la paz, sueños y sobre todo aprovechar aquellas oportunidades, de estudiar, viajar, hacer lo que se desea.

Si estás en este mundo y tienes momentos de reflexión, piensa principalmente en tu vida, en lo que tanto deseabas, que aquellos deseos empiecen a tener fuerza y que sea lo que te motiva a seguir luchando por salir adelante. Ahora, piensa en los tuyos, en los que amas, piensa en papá, en mamá, en tus hermanos, cuántos momentos perdidos, cumpleaños, fechas especiales, navidades o fin de año.

Te invitamos a repensar tu vida, lo que haces, lo importante y esencial de la vida, pueda que estés en el fondo del abismo, pero hay un hombre que puede rescatarte de esa profundidad, Él es Jesús quien da todo por ti, quien te busca y espera una oportunidad para entrar en tu vida, solo Él puede ayudarte, para que tu vida vuelva a tener color y sentido.

Tan solo abre tu corazón y deja que su fuerza te llene, y te lleve a un cambio total, un cambio que te haga renacer y para que aproveches tu vida, y a los tuyos. Confía en Jesús y en su propuesta de amor, déjate guiar con su luz. Él es aquel amigo fiel que conoce y entiende tu realidad.