Muchas veces me he cuestionado esto que mencionó el Papa Francisco fue conmovedor, confortante y certero, escuchar su respuesta, “Es una gracia. Una gracia de amor”. Escuchar estas cortas pero grandes palabras, de seguro despierta el anhelo por ser consientes que haber decidido por Jesús un día. Fue un regalo de amor, una mirada de Dios desde antes de nacer, una caricia divina para nuestra vida , y por ser gracia de Dios, el Papa nos pone el ejemplo de Pablo, que confesó haber perseguido ferozmente a la Iglesia y no dijo: “Yo soy bueno, soy hijo de éste, tengo cierta nobleza…”. “No, Pablo dice: ‘¡Yo he sido un perseguidor, yo he sido malo!’”. “Pablo hace memoria de su camino, y así comienza a hacer memoria desde el inicio”. Ésta, es la clave para perseverar apasionadamente en el habernos llamado cristianos; hacer memoria de todas aquellas cosas en la vida donde la gracia de Dios estuvo actuando, o quizá cuando el pecado estuvo perturbándote y privándote de la libertad, finalmente allí estaba Dios esperándote con brazos abiertos sin importar el lodo de tu pecado. Esto es gracia de Dios, sin duda es gracia de un eterno amor.

“Hacer memoria sobre la propia vida es dar gloria a Dios. Hacer memoria sobre nuestros pecados, de los que el Señor nos ha salvado, es dar gloria a Dios”. Por esta razón “Pablo dice que él se vanagloria sólo de dos cosas: de sus propios pecados y de la gracia de Dios Crucificado, de su gracia”. Él “hacía memoria de sus pecados, y se vanagloriaba: ‘He sido pecador, pero Cristo Crucificado me ha salvado’ y se gloriaba en Cristo. Ésta era la memoria de Pablo. Ésta es la memoria que el mismo Jesús nos invita a hacer” . Esto que mencionó el Papa Francisco, me hace reflexionar que muchas veces, llamándonos firmemente cristianos, nace en nuestro corazón el deseo de lucirnos por nuestras buenas obras, sentimientos, valores o características, de seguro que no es malo reconocer todas esas virtudes que hay en ti o en mi, por el contrario, recordarlo o que te lo recuerden de vez en cuando, es una gran voz de motivación, mas sin embargo perdería el sentido y el valor todo esto que hemos obtenido si no miramos atrás y recordamos que todo ha sido gracia de Dios, que las mil veces en que te caíste fue Dios quien te levantó y que por ende tu vida debe ser un constante: Gloria a Dios!

Permanecer con el corazón ardiendo por ser cristianos, amantes de Jesús, demandará tiempo con el, se deberá ir como Maria a Jesús, apagar el ruido del mundo, despojarnos del constante activismo, como estaba Marta y escoger la mejor parte, estar con Jesús, recordar allí de donde nos ha sacado y darle gloria a Él por su inmensa obra de misericordia.