Resulta innegable afirmar que, en la mayoría de los casos, la llegada de un hijo a una familia trae consigo inmensas alegrías y momentos maravillosos en donde la felicidad es el sentimiento más grande que embarga los corazones de todos los miembros del hogar bendecido con semejante regalo de parte de Dios. Pero, junto a ese sentimiento de alegría, inevitablemente también aparecen una serie de dudas, interrogantes y preocupaciones frente a lo que será la crianza y el futuro del nuevo integrante de la familia.

Ante estas cavilaciones, muchos padres optan por buscar ayuda profesional para no cometer errores que más adelante tengan que lamentar. Otros por el contrario, tal vez movidos por la seguridad que tienen en las formas tradicionales de crianza, desisten de cualquier ayuda externa en el proceso de educación de sus hijos.

Se busque ayuda profesional o no, es claro que, a pesar de que no existe una formula mágica y única para la crianza de los hijos, sí es posible encontrar algunos puntos no negociables que los padres deben tener en cuenta si verdaderamente quieren contribuir de manera efectiva y afectiva al crecimiento integral de los niños.

Es precisamente la psicóloga colombiana Annie de Acevedo, nos presenta siete herramientas claves para criar verdaderos hijos sanos.

Éstas son:

1. Transmitir un buen mensaje de amor que llegue a través de palabras, caricias y actos concretos.

2. Mantener una disciplina efectiva; ésta se debe entender como una serie de reglas que ayuden al niño a diferenciar entre lo que es correcto y lo que es malo.

3. Establecer límites, esto le permitirá al niño entender que no todo le está permitido.

4. Tener una comunicación clara, la cual implica decir y hacer lo que se dice.

5. Averiguar cuál es la causa que motiva un comportamiento inadecuado en el niño.

6. Establecer metas a corto plazo con sus hijos.

7. Ser paciente y tolerante, pero firme con su hijo.

Manifiesta que aquellos padres que se preocupen por entrelazar estas siete herramientas, podrán estar seguro que han ganado ya un buen terreno en la lucha por brindarle la mejor educación a sus hijos.

Por supuesto que todo esto no será fácil; aún más, por sus propias fuerzas, será imposible que los padres puedan emplear y desarrollar estas herramientas en la crianza de sus hijos; pero poniendo todo de su parte, y confiando también en la gracia de Dios, los padres pueden estar seguros que todos sus esfuerzos valdrán la pena y sus hijos más adelante se los agradecerán.