Superar desafíos es la actitud vital en la que se entiende que los problemas no son el fin del mundo o como se diría en un lenguaje cotidiano “dejar de hacer tormentas en vasos de agua” esa es la estrategia para vivir en paz, no la paz relacionada a la ausencia de guerra, hablo de la paz de corazón, de estar sin ansiedad, depresión, rencor.

Hace algún tiempo ofrecí apoyo emocional a una familia en la que uno de sus miembros de trece años de edad se suicidó, fue difícil promover que retomaran su vida, una semana después tuve que apoyar a un joven de la misma edad que intentó matarse, esa situación me llevó a considerar que los jóvenes de alguna manera sienten que las situaciones los desbordan, mucha ira reprimida frente a una sociedad intransigente, una sociedad indolente, siento que de una u otra manera estamos contribuyendo a un mundo en el que la despersonalización se convierte en una forma de vida.

En las últimas semanas he visto como se ha aumentado la consulta motivada por problemas relacionados con la ansiedad, sobretodo con lo que tiene que ver con la somatización, es decir con lo que antes llamaban hipocondriasis, he visto mucha gente enferma y he llegado a entender que los estilos de vida que asumimos contribuyen a que esos estados emocionales proliferen y se dispersen como un virus agresivo, como una pandemia.

El transito en la ciudad es un ejemplo de la ansiedad y la agresividad que sostienen las personas, peleando por unos centímetros, arriesgando la vida por llegar rápido a cualquier parte, olvidándose de los niños, los adultos mayores y las personas en situación de discapacidad y la gente afirma casi con orgullo “ese no es mi problema”.

Somos un ecosistema, lo que afecta al otro de una u otra manera me afecta a mí, eso es lo que no hemos entendido, la salud mental parte de una lógica elemental como esa, del famoso sentido común que obviamente no se tiene en el ámbito egoísta en el que solamente vale nuestro parecer, nuestro deseo.

Hablar de estos temas es como darle puños al aire, a nadie le interesan, solo pensamos en dinero, sexo, violencia, poder, poseer, aparentar y es justamente eso lo que nos enferma, lo que nos impide vivir la verdadera vida, lo que nos aleja de nuestra realidad interior, lo que nos genera una barrera para relacionarnos con el otro, la espiritualidad en ese sentido está muerta.

Todos los días escucho gente que dice que se siente sola, que nadie los entiende, que no encuentran a su pareja ideal, que no logran acceder a escenarios de convivencia, estamos limitados a una computadora, a un aparato celular, a la capsula de un sistema laboral que esclaviza como nunca antes lo había hecho.

Mucha gente sufre por soledad en ciudades de ocho millones de habitantes, pero es difícil dar confianza en una cultura en la que la imagen, es decir el aparentar se ha vuelto tan importante, en el juego de la apariencia nunca nos relacionamos realmente con las personas.

Carecemos de un contacto real con nosotros mismos, con el otro y con Dios, de hecho a mucha gente le disgusta que le hablen de Dios, es como si se les propinara un golpe o un improperio, pero esa es la sociedad en la que vivimos, si se le puede llamar así, porque no sabemos vivir en sociedad, queremos anularnos unos a otros permanentemente, en una competencia por nada, vanagloria, vacío existencial.

Entonces buscamos explicaciones rebuscadas para los problemas que nos aquejan, anorexia, bulimia, adicción a la internet, delincuencia juvenil, basura; es tan simple como entender que jugamos a los sabelotodo pero no sabemos nada, apariencias lejanas del contacto real, de lo que verdaderamente sentimos.

Yo por mi parte siento miedo de muchas situaciones que tengo que vivir en este mundo, pero al mismo tiempo me siento obligado a hacer algo, a no quedarme de brazos cruzados presenciando un espectáculo de terror, una tragicomedia, por eso sigo en este ejercicio de compartir palabras al aire, de dar puñetazos a la nada, puede que de tanto intentar de en el blanco, puede que encuentre ilusos o rebeldes que deseen cambiar el mundo a partir de un cambio personal y me acompañen en esta campaña por un mundo mejor, puede ocurrir.