Jesús forma su comunidad (II):
La comunidad es conducida en un proceso de cristificación
Juan 16, 12-15
“El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa”

Veamos el segundo paso en la gran obra de Jesús formando su comunidad: la acción reveladora del Espíritu Santo continuará la obra de Cristo. El Espíritu lo sustituirá cuando el Hijo regrese al Padre, guiará a la entera verdad y hará comprender lo que Jesús había dicho.

  1. La incapacidad de los discípulos para vivirlo todo de una vez

“Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello” (16,12). Estas son palabras que infunden ánimo. Jesús les habla a sus discípulos con mucha ternura. Comprende la confusión que tienen y su debilidad frente a la realidad de la Pasión.

En griego se lee un verbo que se podría traducir: “no podéis soportarlo”. Este verbo en otras ocasiones está relacionado con el peso de la Cruz. Probablemente haya aquí una referencia a la dificultad para cargar con la Cruz, que es la tarea más importante del discipulado. A la meta sólo se puede llegar caminando detrás de Jesús cargando con la Cruz (ver Juan 14,36).

2. El Espíritu como “pedagogo” que nos conduce hasta la plenitud de Jesús

Después de señalar la dificultad presente de los discípulos, Jesús extiende su mirada hacia el día de la efusión del Espíritu y hacia la experiencia de las primeras comunidades cristianas que interpretan el acontecimiento pascual y redactan el Nuevo Testamento: “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa” (16,13ª).

Lo que se quiere decir en primer lugar es que el Espíritu nos va llevando de la mano como a los niños para que podamos vivir una a una las enseñanzas del Evangelio, hasta que la vivencia del Evangelio sea completa en nuestra vida.

El Espíritu no trae nuevas revelaciones, su tarea es conducir al interior de la revelación de Jesús. Él guía hasta la “Verdad Plena” que es Jesús (ver 14,6), fidelidad de Dios en la historia, en quien surge el hombre nuevo, el hombre y la comunidad que alcanzan su plena realización.

Uno no vive todas las enseñanzas de Jesús de una vez. Por eso hay que dejar que el Espíritu del Resucitado haga su pedagogía con cada uno de nosotros. Él y sólo Él conoce los caminos de la maduración y sabe cómo conducirnos hacia la plenitud de Cristo.

Lo mismo vale para la comunidad cristiana en su caminar a lo largo de la historia. En los vv.13.14.15, tres veces aparece verbo en futuro “Anunciará”. El sentido del término griego es “tomar y presentar de nuevo”, es decir, “actualizar”. Puesto que a lo largo de la historia van apareciendo nuevas realidades y nuevos desafíos con los cuales interactúa la fe, el Espíritu Santo mantiene vigente en la comunidad la eterna novedad de Cristo.

De esta forma el Evangelio se encarna continuamente y el rostro de Jesús Resucitado se revela siempre actual. En este sentido, el Espíritu es “central creadora de luz siempre nueva”.

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  1. El Espíritu tiene una estrecha relación con el misterio completo de Jesús, desde origen en el Padre hasta su regreso a Él

El Espíritu Santo se refiere siempre a la actualidad permanente del misterio pascual de Jesús. A través de él podemos conocer el misterio de Cristo hasta el fondo y desde su raíz misma: la relación profunda del Verbo con el Padre Dios desde antes de la historia humana (ver Juan 1,1-2). Por eso la frase: “Todo lo que tiene el Padre es mío” (16,15).

Se insiste al final que el Espíritu “todo lo recibirá de mí” (16,14.15). Puesto que “todo” lo recibe de Jesús puede “guiarnos” hacia Él. Es así como el Espíritu nos introduce en la persona de Jesús en cuanto camino abierto hacia el Padre y en esta total manifestación del sentido de la obra de Jesús: “Él me dará gloria”.

El Espíritu Santo permanece cristocéntrico y de esta manera no hace sino centrarnos permanentemente en aquel que de boca confesamos como el que tiene el señorío en nuestras vidas.

El misterio de la Iglesia brota esta identidad con Cristo y se enmarca en la
relacionalidad que proviene de la comunión eterna del Padre y del Hijo en el origen de la historia y también en el culmen de ella.

Esta es la segunda lección: la comunidad es conducida a un proceso de maduración en una progresiva cristificación.

Cultivemos la semilla de la palabra en lo profundo del corazón

  1. ¿Hay alguna enseñanza de Jesús que me cuesta mucho vivir? ¿Qué me ofrece Jesús para tal debilidad?
  2. ¿Qué quiere decir la frase: “El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa”? ¿Cómo se aplica a los procesos de fe personal y a la tarea misionera de la Iglesia?
  3. ¿Qué implica ser creyente e Iglesia guiada por el Espíritu de la Verdad?

“Ven, Oh Consolador, Oh Espíritu Santo, abogado que nos defiende, que hablas en lugar de nosotros,
que interpretas nuestros silencios, que vienes en ayuda de nuestra debilidad y nos das fuerza para que le
hagamos resistencia al mal.
Oh Espíritu Santo, sostén nuestra oración, tú que eres el Maestro de Vida Interior, el Maestro perenne de
la Iglesia, el Espíritu de la Verdad, que a lo largo de los siglos le haces entender a la Iglesia las
Palabras de Jesús y le das la sabiduría para interpretarlas. Que también nosotros podamos recibirte en
esta dinámica de fe y de amor por Jesucristo”.

Amén.