Hoy presento para ti, una herramienta para crecer en la fe: La comunidad. Ella es un espacio poderosísimo para que la fe madure y crezca. Puesto que en la comunidad compartes tú experiencia del amor de Dios, es allí donde das y recibes testimonios de hermanos y hermanas que expresan con gozo y alegría el respaldo del Señor en sus vidas.

Esto es lo que hacen los discípulos de Emaús tras el encuentro trasformador con Jesús en su Palabra de fuego y en la Ardiente cercanía. ¿Quién puede cerrar sus labios después de escuchar palabras que lo queman en los más profundo de su ser?. ¿Es posible callar que Jesús llena la vida? Estoy seguro que NO. Imagino como al dejarte impactar por Jesús en lo más guardado de ti sales corriendo y predicas desde tu vida: “De inmediato se levantaron” (Lc 24,33) Seguramente no esperas que pase un momento, sino en seguida te dispones hacerlo, hoy es más fácil y mucho más rápido. Visualizo como colocas un mensaje en tu muro de Facebook, un trino en twitter o compartes por correo electrónico. Quizás te identificas con esta reflexión y la compartas en tu Facebook y así trasmitas tu experiencia con Jesús.

Luego de tener ese poderoso encuentro con Jesús, te levantas y vuelves donde los tuyos y les predicas: “y volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once y a los de su grupo” (V33b) ¿Qué les vas a decir? Sólo que has descubierto que Cristo resucitó en verdad, él murió por ti y por mí. Tus amigos, familiares y compañeros no necesitan escuchar nada más, sino lo que Jesús ha hecho en ti: “Estos les dijeron: «Es verdad. El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.» Ellos, por su parte, contaron lo sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.”(v34-35)

Al contar esta experiencia la fe tuya y la de los que te escuchan crecerá, porque tanto en ti como en los oyentes empezará una mentalidad victoriosa, puesto que ahora caen en la cuenta de lo ricos y privilegiados que son. Dios da más de lo merecido. El corazón en los que te escuchan se encenderá, todos ellos anhelaran quemarse en la hoguera de amor ardiente: Jesús.