Nuestra principal preocupación en la vida debe ser Jesucristo…
Es necesario que renovemos nuestro amor profundo a Jesucristo,
apasionadamente, como una obsesión.
Por la mañana, a medio día, por la tarde, por la noche,
volvamos a pensar en Él
y organicemos nuestra conducta de acuerdo con el Evangelio.

Colombia necesita ser invadida por el amor a Jesucristo;
se debe propiciar un movimiento colectivo
que sacuda visiblemente la ciudad y el campo,
en amor y en rendimiento al único, al exclusivo,
al maravilloso, al perfecto Hijo de María, la Virgen.

Qué precioso sería que usted entre
en este ámbito de los que creen en Cristo seriamente,
de los que se entregan a Él,
de los que renuevan la vida de acuerdo con el Evangelio,
y de los que encuentran la alegría y la paz,
como regalo de parte del Señor.

Rafael García Herreros