Leer o escuchar las homilías o enseñanzas del Papa Francisco, siempre ha sido novedoso, sencillo y profundo, de seguro son todas inspiradas por el Espíritu Santo, como la que resalta del Evangelio según San Lucas (11, 5-13), “No se cansen de pedir, buscar y llamar al corazón de Dios” mencionó el Papa.

Muchas son las personas que quizá, en el transcurso de su vida, han pedido a Dios por algo en especifico, han orado por un tiempo y al no ver la respuesta de sus peticiones, desisten de seguir clamando a Dios, pues bien, el Papa Francisco, este gran hombre de oración, nos invita a no desanimarnos en nuestra oración, nos insiste en que la oración esta en el pedir, buscar y llamar.

Creo que la gran mayoría de veces que nos acercamos a Dios, no somos tan consientes de saber a quien nos estamos dirigiendo, quizás tenemos a Dios como una simple idea o en palabras del Papa, lo tenemos como un “Dios Spray”, como una idea en el aire, mas no como tres personas reales, que son un solo Dios, un Dios que de seguro nos da mas de lo que pedimos o pensamos (Ef 3,20) “Esto me ha hecho pensar: es propio de la misericordia de Dios no sólo perdonar – eso todos lo sabemos – sino ser generoso y dar más, más… Hemos pedido: ‘Y añade lo que la oración no osa esperar’. Nosotros quizá en la oración pedimos esto y esto, y ¡Él nos da más, siempre! ¡Siempre, cada vez más!”, afirmó el Papa, ese “Mas” de Dios es alguien Divino, es el amor del Padre y del Hijo, es el dulce huésped del alma, es la llama pura de amor, es el regalo mas grande que el Padre concede a sus Hijos, es el “Plus” de Dios, ese “Mas” de Dios es el Espíritu Santo, Dios Padre sabe bien que necesitan sus hijos, y además de responder a nuestras suplicas personales, nos da mas, y sabe perfectamente, que nuestra alma, necesita del Paráclito, y será él, el dulce Espíritu de Dios, quien llene en totalidad nuestra vida. Así lo ha dicho el Papa Francisco:

“Éste es el don, éste es el plus de Dios. Dios jamás te da un regalo, una cosa que le pides así, sin envolverlo bien, sin algo más que lo haga más bello. Y lo que el Señor, el Padre nos da de más es el Espíritu: el verdadero don del Padre es lo que la oración no osa esperar. ‘Yo pido esta gracia; pido esto, llamo y rezo tanto… Sólo espero que me dé esto. Y Él que es Padre, me da aquello y además: el don, el Espíritu Santo”.

Valdrá la pena tener en cuenta dos cosas: Lo primero, que no desistas en tu clamor a Dios. Pide, busca y encuentra, insiste una y otra vez , recuerda que en el lenguaje de Dios, el No, significa, “Tengo algo mejor para ti”. Y lo segundo, que te dejes sorprender por ese amor de Dios que te da mas de lo que esperas y por ende, en medio de tu suplica, te dará el regalo mas grande, al ¡Espíritu Santo! .