La cuaresma, es un tiempo correspondiente a cuarenta días que van desde el miércoles de ceniza hasta el jueves santo, que a través de la historia ha representado una oportunidad para la preparación a la pasión muerte y resurrección de Jesús, el salvador. En la Sagrada escritura, el número cuarenta tiene un significado especial, es un tiempo de preparación para un acontecimiento importante en la vida del pueblo Judío, como es el caso de Moisés quien anduvo con el pueblo liberado de Egipto durante cuarenta años en el desierta antes de entrar en la tierra prometida (Det. 8,2; Jos. 5, 6), o los cuarenta días que permaneció Moisés en el monte Sinaí para recibir las tablas de la ley. (Ex 24, 18).

El Nuevo Testamento no es ajeno a esta significación, en tanto que en varias oportunidades, como es el caso de los cuarenta días de Jesús en el desierto (Mc. 1, 13), o los cuarenta días que permaneció dando pruebas de su resurrección (Hch. 1, 3), hablándoles del reino de Dios e instruyéndolos por medio del Espíritu Santo.

El evangelista Mateo nos presenta dos escenas donde el Espíritu Santo actúa sobre la vida de Jesus. En primera instancia en el bautismo, el Espíritu santo desciende sobre Él, toma posesión de Él, (Mt. 3, 16), lo que hace que posteriormente ese mismo Espíritu lo empuje al desierto para hacer un ayuno de cuarenta días. (Mt. 4, 1-2)

Ahora bien, es por la fuerza del Espíritu Santo, del Espíritu de Dios que Moisés y otros personajes del Antiguo Testamento fueron empujados a experimentar una serie de situaciones que implicaban un tiempo de preparación para vivir algún acontecimiento fundamental en la vida del pueblo de Israel, y es ese mismo Espíritu quien lleva a Jesús al desierto por cuarenta días, de oración y ayuno, tiempo de preparación para cumplir la misión encomendada por el padre.

Los cristianos y especialmente los católicos, debemos dejarnos tomar e impulsar por la fuerza del Espíritu Santo para vivir no una cuaresma más, sino un tiempo en el cual nos preparemos conscientemente para vivir el acontecimiento más importante del cristianismo, la pascua del Señor, ese paso de la esclavitud del pecado a la libertad de los hijos de Dios, de la muerte a la vida o a la resurrección con Jesucristo.