En un pueblo de la India vivía en una choza un riguroso asceta. Y frente a él, una prostituta visitada constantemente por hombres. El asceta llamó a la prostituta y la reprendió severamente:

– ¿Qué forma de vida llevas, perversa mujer? Estás corrompida y corrompes a los otros. Insultas a Dios con tu comportamiento.

La mujer se sintió muy triste. En verdad quería llevar otra forma de vida, pero dadas sus condiciones era difícil. Pertenecía a la casta más inferior razón por la cual no podía conseguir un empleo digno, además abandonada por su marido tenía tres niños por mantener. Así no pudo rehusar a su modo de subsistencia, pero se lamentaba de tener que recurrir a la prostitución y dirigía su mente a Dios, pidiendo perdón cada vez que era tomada por un hombre. El asceta comprobó que la mujer seguía siendo frecuentada por toda clase de individuos. Tomó la medida de coleccionar un guijarro por individuo que viera entrar en la choza de la prostituta. Al cabo de no mucho tiempo tenía un montón de guijarros. Llamó a la prostituta y la recriminó:

– Mujer terrible, ¿ves esos guijarros? Cada uno de ellos representa un pecado.

La mujer sintió un gran dolor. Deseó profundamente que Dios la apartase de su forma de vida y unos días después la muerte se la llevaba. También murió el mismo día el asceta, y he aquí que a la mujer fue llevada a las regiones más elevadas del Cielo y el asceta a las regiones más inferiores. Cuando esto comprendió, el asceta protestó por tal injusticia de Dios. Entonces un ángel le explicó:

-Te quejas de ser llevado a las regiones inferiores a pesar de haber transcurrido tu vida en mortificación y ascesis, y de que la prostituta sea llevaba a las más altas, pero ¿es que no comprendes que cosechamos lo que sembramos? Mira a la tierra. Allí está tu cuerpo, rociado de perfumes y flores, honrado por todos, cortejado por músicos y plañideras para ser incinerado junto al río sagrado con todos los honores. En cambio, mira el cuerpo de la prostituta, abandonado a los buitres y chacales, ignorado y despreciado. Pero, en cambio, ella cultivó pureza y elevados ideales para su corazón, y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado lo teñiste de impureza. ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una región tan diferente?

Cuento popular Hindú

… Queridos Amigos, con que facilidad juzgamos a las personas y las condenamos de antemano sin siquiera considerar las circunstancias particulares que las obligan a vivir de determinada manera.

Que triste constatar que aquellos que se sienten más puros y buenos, porque practican farisaicamente su fe, son los que más duramente condenan a quienes viven lejos de Dios: olvidándose que Nuestro Señor Jesucristo dijo que no eran los sanos los que necesitaban de médicos y que él había venido a rescatar lo que se había perdido.

No olvidemos las duras palabras que Jesús les dijo a las autoridades religiosas de su tiempo, que muy bien puede aplicarse a todos aquellos que se consideran “buenos” y cumplidores de los preceptos de su religión:

Y Jesús les dijo: Les aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el Reino de Dios”.
Mt 21, 31b

«El hombre es más grande cuando está de rodillas»
P. Charly Garcia Llerena, CJM
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