¿DÓNDE ESTÁ LA RESPUESTA?

Cada vez que tenemos dificultades, o algo no tan grato nos está pasando; casi siempre decimos: “si tan solo supiera que quiere Dios con esto”.

Los seres humanos nos pasamos la vida tratando de saber que nos depara el destino, y si sólo conociéramos un minuto de nuestro futuro seríamos felices pero seguramente no quedaríamos conformes con eso.

Yo no puedo predecirte el futuro, y si así fuera, no te contaría nada. Conociendo esto podemos entonces mejorar nuestra realidad desde algo más aterrizado que simples predicciones, las cuales no tienen nada que ver con nuestra vida o entorno personal.

Pero hay algo que si tiene que ver directamente con nuestra vida; la conocemos con varios nombres: “Sagradas Escrituras, Texto Sagrado, Libro Sagrado, La Santa Biblia o Palabra de Dios”.

De este último nombre quisiera contarte un poco. Empecemos primero descubriendo que es PALABRA en la Biblia, proviene del hebreo “DABAR” que traduce palabra, pero en el contexto bíblico no es una simple unión de consonantes y vocales o un simple sonido verbal. Palabra para la Biblia es un hecho, acontecimiento o acción. Y si nosotros recordamos, la primera palabra que mencionó Dios en la Biblia fue: “Que haya luz”. Gen 1, 3. Y al revisar el texto vemos que al instante existió la luz, lo cual nos confirma que es un hecho, acontecimiento o acción de Dios.

Pero en la creación que nos narra el génesis no solo se creó la luz, sino como ya sabemos fuimos creados nosotros los hijos e hijas de Dios; lo cual nos convierte en hecho, acontecimiento o acción de Dios, y eso traduce Palabra de Dios; que en conclusión diríamos: (así nos sorprenda) nosotros somos Palabra de Dios. Pero no solo basta conocer esto, sino más bien ¿qué hacer con este conocimiento? Si yo soy Palabra de Dios ¿cómo debo actuar cada día desde que fui creado hasta que vuelva al Padre? La respuesta está en la Biblia; la cual muchas veces la tenemos entronada en una esquina de la casa con flores y velas, pero casi nunca o nunca la leemos y mucho menos la estudiamos.

Si las personas cayéramos en la cuenta de la importancia de la lectura y estudio de la Biblia, no andaríamos preguntando ¿Qué quiere Dios para mi vida? o ¿Por qué me pasan éstas cosas? Día tras día veo personas que sufren o han destruido en su vida por no conocer cómo actuar para ser verdadera y completamente felices. Matrimonios destruidos, familias enfrentadas, gente muriendo con rencor e infinidad de cosas que podría enumerar.

Tampoco quiero que caigamos en un fanatismo de memoria bíblica; lo importante no es saber muchas citas bíblicas, más bien vivir por lo menos un par de ellas. Porque como ya sabemos no solo la Biblia es palabra de Dios y trae un mensaje bueno; la creación es la primera y más grande Palabra de Dios y nosotros somos parte de ella, lo cual nos hace actores principales y primeros del mensaje de amor de Dios para toda la humanidad.

Así como leemos y estudiamos libros de diferentes materias para ser buenos profesionales; hagámoslo también o principalmente con la Biblia, y así llegaremos no solo a ser buenos seres humanos, sino personas completamente felices a pesar del entorno que nos rodea; y un día ese entorno será como Dios en el principio lo creó: “Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno” Gen 1, 31.

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