La comunidad que Jesús quiere no se queda sola cuando viene la crisis de la muerte. La comunidad cristiana que desconoce la acción directa del Espíritu que Jesucristo nos regala se condena a sentirse sola y abandonada. El Paráclito En Jn 14,16 nos enseña Jesús que viene “otro Paráclito” de parte del Padre con la misión (como su nombre lo indica) de “estar con ustedes para siempre”. Podemos observar tres elementos interesantes en este mensaje de Jesucristo para fortalecernos comunitariamente: El Padre nos regala, nos otorga, nos obsequia, el Espíritu Santo, que viene del amor del Padre y del Hijo, que es gratuito y lo recibimos por la intercesión del Maestro. Es “otro” Paráclito porque el primero es Jesucristo, que también es regalo del amor del Padre. Para que esté con nosotros, para que nos acompañe, para que esté a nuestro favor, para que nos fortalezca. Eso es lo que significa la palabra “Paráclito”.

Es la presencia de Jesucristo resucitado que nos sigue acompañando y animando para no desfallecer en los momentos difíciles de la vida personal y comunitaria. Es Espíritu Santo está con nosotros para siempre, eso significa que nunca abandona y que acompaña en cualquier lugar y en las distintas actividades personales y comunitarias. Junto con el Espíritu, Dios Padre y Jesucristo nuestro Señor nos acompañan en todos los momentos de la vida.

El Espíritu tiene misión En toda la Biblia se pueden observar más de sesenta actividades del Espíritu Santo en la creación, en los hombres, en el pueblo, en su historia. En Jn 14, 26 nos señala dos de esas misiones que tiene el Espíritu Santo: “Les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho”. Así que el Espíritu nos recordará lo que Jesús nos enseña en su Palabra (la Biblia).

Esto implica leerla, estudiarla, meditarla y guardarla en el corazón para que cuando necesitemos alentarnos o animar a otras personas, el Espíritu venga en nuestra ayuda y nos muestre lo que necesitamos para salir adelante en esos momentos. Además nos enseñará cosas nuevas, que nos pueden sorprender. Para lograrlo necesitamos utilizar un medio de comunión con Dios: la oración. La Biblia también nos enseña: “Llámame y te responderé y te mostraré cosas grandes y profundas que tú no conoces” (Jer 33, 3).

Conclusiones Jesucristo nunca nos abandona, Él se comprometió a acompañarnos todos los días y lo hace a través del Espíritu Santo, el Paráclito. El Espíritu realiza muchas actividades en el ser humano y, través de él, en toda la comunidad. Debemos estar atentos a lo que nos recuerda y lo que nos enseña de nuevo, pues el Espíritu de Dios nos sorprende en todo momento. El Espíritu nos habla a través de personas, de la comunidad, de los sacramentos, de la Biblia, de la jerarquía eclesial. El Paráclito, aun cuando calla, nos enseña…