1. La palabra de Cristo: La Palabra Bíblica es el regalo que nos dejo Jesús, y que nos permite encontrarnos con Él, dialogar con Él, aprender de Él y moldear nuestro corazón según el suyo. Sus palabras son oro en polvo. Ellas constituyen parte de nuestras riquezas espirituales.

2. El cuerpo de Cristo: “Tomad y comed”. Esas fueron las palabras de Jesús en la última cena. Que precioso regalo nos hizo a través de ellas el Señor: su cuerpo eucarístico. Recibir el cuerpo de Jesús es entrar en comunión con Él, con sus criterios y su evangelio. Es unirse a Él por la fe.

3. La sangre de Cristo: Un bellísimo regalo que nos da Dios es la sangre de Cristo, y en ella nos da la redención, la salvación, el perdón de los pecados. Los cristianos estamos invitados a escanciar el cáliz de la sangre del Señor, a libarlo en cada eucaristía. Su sangre es verdadera bebida. Quien la bebe permanece en Jesús y Jesús en él.

4. El Espíritu de Cristo: Él Espíritu santo distribuye dones y carismas para provecho de toda la iglesia a la que, de ese modo, ayuda fortalecer y crecer. Él es el que fructifica en la vida de cada creyente con el fruto del amor, que se manifiesta con gozo, paz, paciencia, bondad, dominio de si, mansedumbre, amabilidad y fe.

5. La madre de Cristo: Jesús exclamo: “Mujer, he ahí a tu hijo”, y la instituyo así como madre universal. El oficio de María, en adelante, será velar por los discípulos que creían quedarse huérfanos. Por eso la encontramos luego, acompañando a la iglesia naciente, preparando la efusión del Espíritu en Pentecostés, y ejerciendo su función maternal en momentos en que la Iglesia se manifiesta al mundo.

6. La iglesia de Cristo: Ese es el regalo que nos hizo Cristo, al llamarnos a su iglesia Una, Santa, Católica y apostólica. Esa Iglesia, organizada y carismática a la vez, que brilla por la gracia y por el amor y que camina ansiando el encuentro definitivo con Jesús, a quien le clama, impulsada por el Espíritu Santo ¡ Ven, Señor!

7. La oración de Cristo: El regalo que Jesús nos da es su propia oración y la posibilidad de apoyarnos en su nombre, puesto que así lo realizaremos, Él mismo hará lo que le pidamos al Padre, o el mismo Padre lo dará.

8. El amor de Cristo: El amor es la explicación de la generosidad de Cristo para nosotros. En el amor se resumen todos los obsequios que Cristo nos ha dado. Ese corazón manso y humilde, rebosante de Espíritu santo, lleno de incomprensible ternura y de misericordia por los hombres. Ese es el regalo que Dios nos ofrece para que nos enriquezcamos con los tesoros de su amor.