Un camino que desde antiguo viene vinculado a la experiencia del desierto, pero es un camino preparado por el Señor, para que su pueblo avance hasta encontrar la salvación.

Seguimos buscando atajos que nos lleven a la Salvación sin darnos la oportunidad de vivir la experiencia del desierto. Nos encanta recibir las cosas en bandeja de plata. Queremos darle vida a la ley del mínimo esfuerzo.

Cada tiempo tiene sus particularidades, pero en cada tiempo la experiencia de Dios y el camino que conduce a la Salvación ya esta trazado por el Señor, así que cuidado con los atajos, puede que ellos te desvíen de la meta verdadera.

Dios entra en la historia de la humanidad, y quiere ser parte de tu historia, para traerte una Buena Noticia que hará un cambio en tu vida, que puede también dividir tu historia en dos como lo hizo con la historia de la humanidad.

Preparar el camino, abrirse a la experiencia del Salvador que ha de nacer, no como fue en aquel momento histórico en el pesebre de Belén, sino de otra manera, en la propia vida, dejando entrar a Dios, un nacimiento que se puede experimentar en aceptar a los que vienen a este mundo y no tienen hogar.

Preparar el camino, estar atentos, no sea que por estar buscando atajos, nuestra navidad sea vivida como la de aquellos que cerraron la puerta a José, sin contemplar al Salvador.