Particularmente caemos en el error de creer que existen diferentes vírgenes en nuestra piedad religiosa. Hoy quisiera que reflexionemos un poco de la “Reina y Patrona de Colombia”. Me refiero a la Virgen de Chiquinquirá.

Si tú que lees esto y eres colombian@, imagino que debes conocer la historia de este gran milagro. De no ser así, primero reflexiona ¿por qué? No necesariamente tiene que ser “mala” la respuesta, en ocasiones no caemos en ciertos detalles de nuestra fe, o a veces tenemos ciertos tesoros que desconocemos. Si no conoces el origen de ésta advocación te muestro un pequeño resumen:

“Para el año de 1562 la pintura hecha de algodón indígena que medía 125 cm de ancho por 111 de alto ya estaba en la capilla y allí permaneció por más de una década hasta aproximadamente el año 1574. Por entonces, la capilla, que tenía techo de paja se deteriora por consecuencia de la humedad, al punto que la imagen quedó prácticamente borrada.

La imagen estaba en tan mal estado que fue llevada dentro de la misma región a la población de Chiquinquirá, allí fue abandonada en una habitación que muy raras veces fue usada como capilla u oratorio. Se dice que incluso el lienzo sirvió para secar granos al sol.

La crónica histórica (elaborada al año siguiente de los acontecimientos) señalan que en el año 1586 María Ramos, una mujer del lugar, sabiendo que el lienzo había guardado la imagen de la Virgen María, decide reparar el viejo oratorio y el lienzo maltratado, otorgándole el mejor lugar de la capilla.

Diariamente oraba y pedía a la Virgen del Rosario que se manifestara, hasta que el 26 de diciembre de 1586 cuando María salía del oratorio, una mujer indígena llamada Isabel junto a su pequeño hijo al pasar por el lugar le gritaron a María: “mire, mire Señora…”, al dirigir su mirada a la pintura ésta brillaba con resplandores y la imagen, que estaba irreconocible, se había restaurado con sus colores y brillo originales; los agujeros y rasguños de la tela desaparecieron. Desde entonces empezó la devoción a la advocación conocida como “Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá”.

El santuario fue confiado a la orden de los Dominicos, quienes construyeron un convento a su lado, guardando la imagen hasta tiempos presentes.”

Te invito a que no sólo te quedes en “saber” que es la virgen María y orar cada 9 de Julio, más bien busca que tu vida sea el reflejo perfecto de nuestra madre. Probablemente nos pueda pasar como aquel lienzo. Nuestra vida se puede encontrar deteriorada y olvidada por los demás e inclusive por nosotros. Pero así como en la historia de nuestra advocación a esa imagen se le dio el mejor lugar a pesar de estar maltratada y olvidada, nuestra vida debe pasar por lo mismo.

No creas que no vales nada o que mereces aquello que estás padeciendo, tú como cualquiera eres hij@ de Dios, y por ese “simple” hecho mereces lo mejor.

Ojo que no me refiero lo mejor sólo a lo material, empieza con lo más importante que es tu valor como ser humano; recuerda que tienes una dignidad que nadie te la puede quitar, que mereces amor, protección. Y todas aquellas cosas que hacen que pierdas tu valor, debes olvidarlas o mejorarlas.

Nunca busques venganza, ya que como todos sabemos “la violencia engendra más violencia”. Si alguien te pago mal, permite que eso sea un pretexto para revalorar tu vida, tampoco vivas victimizándote, ya que en el día a día siempre existirán altibajos. Pide íntimamente a Dios, que sea Él quien sane cada herida; y así como restauró aquella imagen y la dejó resplandeciente, también haga lo mismo con tu vida.