La misión de toda la Iglesia es buscar un encuentro personal con Dios, para que la persona empiece a asumir un nuevo estilo de vida. en Mt 28, 16-20 encontramos la misión de Jesús para sus discípulos y para toda la Iglesia. Vemos que es un relato de resurrección, donde se incluye la misión de los discípulos y el respaldo de Jesucristo para la confirmación de la misión, donde ocupa un lugar muy importante la relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

1. La autoridad de Jesús

Jesús tiene la autoridad para que los discípulos vayan a Galilea como el ángel le dijo a las mujeres en la mañana de la resurrección (Mt 28,7); para manifestarse resucitado en el monte, desde donde se evocan las bienaventuranzas de Mt 5,1-2 y que después los discípulos tienen que enseñar a las naciones, y para que los discípulos lo adoren como Señor y Dios. La autoridad de Jesús viene del Dios, porque dice: "Se me ha dado toda potestad", con la que ha realizado su misión de predicar y de sanar para manifestar la cercanía del Reinado de Dios. Ahora aparece un componente nuevo y es su universalidad: "en el cielo y en la tierra", porque todo el poder de Jesús radica en su categoría de resucitado. No hay límite en la autoridad de Jesucristo, pues empieza una nueva dimensión de su misión a través de sus discípulos y de su nueva presencia para acompañarlos "todos los días hasta el fin del mundo".

2. La misión de los discípulos

Con la autoridad de Jesús, los discípulos deben realizar la misión universal, es una autoridad que se ejerce como servicio (Mt 20,25-28), con las siguientes acciones imperativas:

* "Vayan" sin ninguna limitación a todos los pueblos. No hay límites territoriales.

* "Hagan discípulos", para que se relacionen con Jesús como Maestro, asuman los valores del Reino de Dios y alcancen la plenitud en la entrega total en el servicio. Es la universalidad de la misión para que alcance a todas las personas la salvación ofrecida por Jesucristo.

* "Bauticen", para que se bañen o sumerjan en la relación con el Padre amoroso, con el Hijo salvador y con el Espíritu santificador, es decir, para establecer una relación personal con la fuente de las más grandes bendiciones. * "Enseñen", porque los discípulos asumen la actitud del Maestro que enseña desde el monte, con autoridad y con el contenido del sermón de la montaña (Mt 5-7). Jesús predicó el Reinado de Dios y manda a los discípulos que enseñen cómo vivir ese Reinado con una praxis diaria personal y comunitaria.

3. La vinculación con la Trinidad

El elemento relevante a donde llegan las acciones de ir y hacer discípulos es el bautismo, al mismo tiempo que los bautizados deben recibir la enseñanza y la praxis del Reinado de Dios. La palabra bautismo significa bañarse o sumergirse. El mandato está encaminado a relacionarse personalmente y sumergirse en la Trinidad para vivir de una manera totalmente novedosa. El bautizado se vincula directamente con cada persona de la Santísima Trinidad, de la siguiente manera:

* Con el Padre, como fuente de toda vida, quien entrega todo por amor. El bautizado debe vivir como hijo de Dios, como heredero de las múltiples bendiciones divinas y como testigo de la misericordia. * Con el Hijo, como salvador del pecado y de la muerte. El bautizado asume la vida del salvado, de reconciliado con el Padre a través de Jesucristo, como discípulo y apóstol, al mismo tiempo que como receptor de las muchas bendiciones que tiene estar vinculado al Cuerpo de Cristo.

* Con el Espíritu Santo, como santificador, Señor y dador de vida integral, hacedor de testigos. El bautizado debe recibir la guía para orar y obrar según la voluntad de Dios. El bautizado debe dejarse envolver el amor maravilloso de Dios que dignifica seres humanos para que vivan santamente.

Podemos concluir que: * Los discípulos deben asumir la triple misión de discipular, bautizar y enseñar. Cuentan con la autoridad de Jesús para realizar esa triple misión y además cuentan con la presencia constante del Emmanuel, del Dios con nosotros "todos los días hasta el fin del mundo".

* La función más importante es la vinculación a la Trinidad para ser testigo de las múltiples bendiciones divinas.

* La Santísima Trinidad se relaciona con nosotros de manera personal y nos enriquece para crecer y servir integralmente.