A la Renovación Carismática también se le ha denominado Renovación Pentecostal, esto porque precisamente los anhelos que se tuvieron desde los orígenes de esta corriente de gracia en la Iglesia Católica, responden al querer experimentar un nuevo Pentecostés que la vivificara y le permitiera traer de nuevo a colación, toda la acción del Espíritu de Dios para todos los creyentes.
Como se había dicho anteriormente Dios suscitó en el corazón de Sor Elena Guerra, escribirle al Papa León XIII, solicitando que se sensibilizará a toda la Iglesia para avivarla en la gracia del Espíritu Santo, así sucedió cuando el Pontífice emite un breve pontificio donde hace obligatoria la novena de preparación a Pentecostés, fiesta del Espíritu Santo.

pentecostes2El acontecimiento de Pentecostés en su momento original fue la inspiración y el gran anhelo de los que querían dentro de la Iglesia Católica, un gran despertar, una renovación profunda de todos sus miembros como sucedió en Jerusalén, como nos lo narra los Hechos de los Apóstoles, la necesidad y el deseo de la actualización de Pentecostés despertó en algunos miembros de la Iglesia, la búsqueda de este circunstancia para avivarla y retomar la conducción del Espíritu Santo.
De una manera ya más concreta, el Espíritu mueve a la jerarquía, cuando el mismo Papa Juan XXIII, en la convocación y apertura del Concilio Vaticano II va a decir que “la Iglesia necesita un nuevo Pentecostés”; más adelante Pablo VI continuaría en esa misma línea diciendo que “la gran necesidad de la Iglesia de ese entonces era el Espíritu Santo, que necesitaba su perenne Pentecostés; finalmente Juan Pablo II expresó acercándose al siglo XXI, “la necesidad de un nuevo Pentecostés para toda la Iglesia”.
Fue un mover sutil pero fuerte del Espíritu que retoma en Sor Elena Guerra, contagia al Papa León XIII, invitando a obispos, sacerdotes y laicos, que en sus momentos y espacios eclesiales, fueron tomando la iniciativa de procurar esta experiencia, el mismo Espíritu va a colocar las anteriores palabras en los Pontífices mencionados, fueron muchas las plegarias en la Iglesia Universal para solicitarle que Dios la renovara bajo la acción poderosa del Paráclito.
Desde la mirada y escritura del Padre Salvador Carrillo Alday M.Sp.S., Pentecostés fue ante todo, “el bautismo en el Espíritu Santo, el bautismo en el fuego del Espíritu”, que Jesús había prometido a sus Apóstoles en el día que subió a su Padre (Hch 1,5.8; cf Lc 3,16). La promesa del Dios hecha a la humanidad por medio de su Hijo Jesús, se cumple en ese momento después de haberse cumplido la misión de Jesús en la tierra, anunciar el Reinado de Dios, ahora ha resucitado y les deja esa misión a sus discípulos, que a partir de este momento serán Apóstoles, enviados para continuar la tarea, pero contando con la ayuda del Espíritu Santo, el mejor y mayor don de Dios para sus hijos.

BP_RecibanAsí como en el cenáculo la Virgen María y los Apóstoles estaban orando, clamando la presencia de Dios para sus vidas, para recibir el auxilio que necesitaban para continuar con lo que Jesucristo les había encomendado, así en la Iglesia se fue gestando esta singular corriente de gracia, que luego con el paso del tiempo se va a convertir en un movimiento llamado Renovación Carismática, que le va dar paso a la renovación que la Iglesia necesitaría en su momento, por eso continuar orando en “actitud de Pentecostés”, bajo el auxilio de María Santísima, nos asegurará que el Espíritu Santo, sea quien nos haga vivir una y otra vez, este acontecimiento transformador y renovador.