Frente a la Renovación Carismática Católica, Corriente de Gracia se reflexiona algunos aspectos fundamentales sobre ella y cómo se fue dando en el proceso de la historia de la Iglesia Católica.

“La Renovación nació al impulso soberano del Espíritu Santo que le dio vida.” Así como en Pentecostés, cuando los apóstoles y discípulos estaban escondidos por temor a los judíos, con la llegada del Espíritu Santo, se llenan de todos los dones y carismas necesarios, para el anuncio del Evangelio, salen sin temor y proclaman que Jesús está vivo y ha resucitado, así mismo en 1895, Dios coloca en el corazón de una mujer sencilla, la hermana Sor Elena Guerra, que le escriba al Papa León XIII para sensibilizar a toda la Iglesia, sobre la necesidad de vivificarla con el poder y la gracia del Espíritu Santo, este nuevo impulso le dio vida a la Iglesia, quien en su propio movimiento, con su particular forma de hacer las cosas, se fue dando ese camino que se cristalizaría en 1967, para que la corriente de gracia empezará a tocar e impregnar a muchos obispos, sacerdotes, diáconos y laicos, suscitando un Nuevo Pentecostés, que le vendría a dar un nuevo impulso a aquellos individuos, grupos y comunidades que se lo permitieran al Espíritu Santo.

“No teniendo ni fundador ni fundadores, la Renovación en el Espíritu no se rige por determinados estatutos únicos, de valor común y universal.” Cuando el Espíritu Santo vino en Pentecostés llegó en forma de lenguas de fuego que se posaron sobre los apóstoles, y ellos comenzaron a hablar en lenguas, cada uno de acuerdo a la inspiración que el Espíritu les daba, lo que también significa que no hay acción humana en el surgimiento de esta corriente de gracia, por eso nadie puede atribuirse la fundación de esta espiritualidad, ya una vez constituido en movimiento se da una organización a través del ICCRS, pero que tampoco pretende uniformar a las personas, grupos y comunidades de forma tal que todos se muevan y caminen en una sola línea, sino que todos respondiendo la moción del Espíritu Santo vivan la diversidad a la que están llamados en la Iglesia Católica.

“Los grupos de Renovación nacen en la Iglesia y de la Iglesia, y brotan por todas partes con tal espontaneidad que causan, a los ojos de una fe iluminada, una sorprendente admiración que a veces llega a cierto desconcierto”. La corriente de gracia que es la Renovación Carismática nace dentro de la Iglesia como ya sabemos, su mismo proceso se fue adecuando a la experiencia de fe católica, ella misma es un don para la Iglesia Católica, ya que su ejercicio alimentado por el Espíritu, vitaliza y renueva las espiritualidades y los apostolados que se dejan permear por ella, como es una acción del Espíritu se riega de una manera impresionante, por todos los lugares donde las personas, los grupos y las comunidades se abren a esta experiencia, quienes permiten que el poder del Espíritu entre a sus vidas, ven las manifestaciones del paso de Jesús por toda su existencia, sanando, liberando y devolviendoles la dignidad que habían perdido por diversas razones, recordando como el Padre envió a Jesús a anunciar su Reinado, de la misma forma como en el pasado se vieron todas sus manifestaciones de misericordia a todos, y en especial por los pobres y marginados, de esa misma manera se presentan hechos que admiran a la gente, como en tiempos de Jesús, ya que El como ayer, como hoy y como siempre se hace presente gracias al Espíritu Santo de Dios.

Sigamos reflexionando y profundizando en esta bendita Renovación Carismática Católica, lo que ella es e implica para quienes deciden vivir en esta espiritualidad.