“Pero los que esperan en Yavé sentirán que se les renuevan sus fuerzas, y que les crecen alas como de águilas. Correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.” Isaías 40;31

Las recaídas son parte del proceso de superación personal, considero que lo importante es no quedarse caído, se trata de retomar el camino lo más rápido posible. Las recaídas pueden indicar las áreas que aún están deterioradas, las áreas de la vida que necesitan ser reforzadas, lo importante es identificar en dónde empezó el proceso de recaída.

Reitero es un proceso, no es una situación del azar, es algo que forma parte de un proceso y el proceso de retroceso puede seguir si no se retoma el camino de inmediato. Muchas personas al recaer lo que hacen es alejarse de la familia, de la ayuda profesional e incluso buscan alejarse de la espiritualidad, esa es la peor actitud que conlleva a un fracaso seguro.

Casi siempre todo inicia con un pensamiento, en eso la iglesia católica es acertada al hablar de consentir malos pensamientos. El proceso de recaída inicia con pensamientos, con el hecho de consentir esos pensamientos y dar rienda suelta a la imaginación, entonces las reacciones fisiológicas no esperan en aparecer y lo único que hace falta en ese punto es un detonante que puede ser aparentemente inofensivo. Con el fin de evitar recaídas se pueden identificar cuáles son esos pensamientos que con frecuencia aparecen en forma de imágenes para recurrir en ese instante a técnicas de relajación y de cambio de pensamiento, puedes repetir frases que te generen serenidad, visualizar otro tipo de situaciones y tratar de regular las reacciones fisiológicas.

Ver lo positivo que existe en tu vida es una fortaleza para no recaer, identificar que puedes ser flexible y que no puedes aceptar imposiciones de nadie, ni siquiera de ti mismo, la idea es que te evalúes a partir de tu situación real. Que no te de vergüenza pedir ayuda profesional.