Cuando se habla del ayuno como una de las prácticas que nos ofrece la Cuaresma para acrecentar nuestra vivencia en este tiempo y en nuestra vida como creyentes, todos se preocupan porque piensan enseguida que tienen que dejar de comer un día completo o en un espacio de tiempo concreto, y es que nos puede pasar como a los fariseos en tiempos de Jesús que se preocupaban por cumplir y no por realmente comprender cuál es el ayuno agradable al Señor.

Nos dice el profeta Isaías que el ayuno agradable al Señor es romper las cadenas de las injusticia, desatar los nudos que aprietan el yugo, dejar en libertad a los oprimidos, acabar con toda forma de tiranía, compartir el pan con el hambriento, acoger al pobre sin techo, vestir al que no tiene que ponerse y nunca dejar de socorrer a los necesitados.

Lo que verdaderamente le interesa a Dios es que hagamos visible su misericordia en medio de las realidades que nos rodean, son muchas las injusticias que se cometen contra las personas y casi siempre con los más pobres; ayudar a los hermanos a desatar las situaciones que se han convertido en un yugo en sus vidas; liberar y liberarnos de todo lo que oprime al hombre de hoy con la ayuda y la gracia de Dios; realizar las obras de misericordia que seamos capaces de percibir en los más necesitados, dar de comer a tantos hermanos que padecen hambre física y espiritual, acompañarlos en la búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas, en la actualidad muchas fundaciones y organizaciones ayudan a que esto se realice, sin embargo cada uno de nosotros estamos invitados a comprometernos con estas luchas.

Por lo tanto tenemos que tener claro que Dios solo quiere nuestro bien y no espera de nosotros que hagamos simplemente beneficencia, sino que pongamos en obra todo lo que Él nos ha enseñado a través de Jesucristo en los evangelios, en el servicio y ayuda a los marginados y excluidos de nuestra sociedad.

El ayuno significa privarse de… hay muchas cosas de las cuales podemos privarnos, especialmente de aquellas actitudes y acciones que van en contra de lo que lo que agrada al Señor cómo nos lo señala Isaías 58,6-7, es más importante para Dios que nos movamos a misericordia, que realizar un ayuno de comida, si cuando lo terminamos no nos comprometemos con la salvación integral de nuestros hermanos, es necesario dejar el egoísmo, el mal genio, el rencor y el resentimiento, así como la soberbia y el orgullo que nos alejan de los demás alejándonos de los demás y atreviendonos a mirar de reojo a aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

No distorsionemos el verdadero sentido del ayuno, es salir de nosotros mismos para ayudar, para dar la mano a quienes lo requieren, pero sobre todo es morir a todo aquello que no nos deja entregar el amor que Dios nos envía a dar, especialmente a aquellos que han sido víctimas en distintas formas.

Propongamonos hacer de esta práctica lo que verdaderamente quiere Dios que realicemos, vayamos a las Escrituras y corroboremos lo que Dios nos pide que hagamos, no realicemos interpretaciones equivocadas, sino dejemos que el Espíritu de Dios nos ayude a vivir y comprender esta experiencia cuaresmal y todo esto dé frutos de bendición para todos los que nos acojamos a esta vivencia en la vida creyente.