La condición necesaria para permanecer en el amor de Jesús es la observancia de su mandamiento, esto es, la obediencia a Él, la cual exige que nos amemos los unos a los otros. La demostración más elocuente de este amor consiste en entregar la vida por aquellos a quienes se ama. Objeto de su amor son los discípulos, quienes son, por tanto, sus amigos.

1. Modelo del amor

En los v.v.9-11 vemos el modelo del amor entre los discípulos de Jesús: el amor entre el Padre y el Hijo. Este amor tan grande y maravilloso conduce a permanecer en su amor y vivir en íntima comunión, conduciendo a que Jesús guarde los mandamientos del Padre. La obediencia de Jesús al Padre se da por amor permanente, haciendo que el Maestro observe lo que el Padre ha ordenado (Jn 10,18; 14,31).

El efecto de ese amor maravilloso conduce a la alegría, porque es fruto de cumplir el mandato del amor. La alegría debe constituirse en identificación de los discípulos de Jesús y del cumplimiento de la misión salvadora (Jn 3,9; 4,36; 8,56; 14,28).

2. El mandamiento del amor entre los discípulos Los v.v.12-17 están enmarcados por las palabras mandato y amor, formando la unidad del mensaje.

La norma y la medida del amor entre los discípulos es el amor de Jesús, que conduce a la donación de su propia vida hasta la muerte (Jn 10,11.18; 14,31).

Además el hecho de ser amigos de Jesús conduce a diferenciarse del esclavo y conocer la revelación de Dios, es decir, participa de la intimidad del hogar entre el Padre y el Hijo, como los muestra el v.15.

Los efectos de amarse entre discípulos son: ser amigo de Jesús, invitado a participar de la intimidad con el Padre, vivir como elegidos y dar fruto que permanezca. De manera que la elección lleva a la responsabilidad de ir y producir fruto permanente.

Podemos concluir que:

* Como discípulos debemos amarnos con el amor con que el Padre ama al Hijo y como el Hijo ama al Padre.

* El amor se mide en la disponibilidad y libertad para dar la vida por los amigos, un amor que realiza sacrificios para que la otra persona crezca y se desarrolle.

* Existen unos efectos de amar a la manera de Jesús: la alegría, la amistad con el Maestro, la cercanía al Padre para conocer lo íntimo que tiene para nosotros, al mismo tiempo que ser elegidos para dar fruto constante y permanente.

* El mandato de Jesús es amarnos unos a otros como Jesús nos ama.