“Esta es la fiesta de la familia, de la comunidad, es la celebración del amor de Dios que se derrama en el corazón de la Iglesia.” Estas fueron palabras pronunciadas por el padre José Eugenio Hoyos, quien llegó desde los Estados Unidos a vivir el Encuentro de Preparación a Pentecostés, en el Estadio Metropolitano de Barranquilla, el pasado lunes festivo 14 de mayo.

Él expresó que, “Así como Colombia ha sido consagrada al Sagrado Corazón y a la Virgen María, debe ser protegida por el Espíritu Santo de toda corrupción. Necesitamos que Colombia también viva un nuevo Pentecostés”

Y es que efectivamente, Pentecostés debe ser la efusión que le de fuerza y solidez a la paz y a la reconciliación de los colombianos; es ese toque del Espíritu Santo que transforma vidas, da fuerzas, levanta, anima y nos hace testigos.

En Juan 15, 26 dice: “Pero cuando venga el Defensor que yo voy a enviar de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, será mi testigo.”, y esa es una manera de confirmar que Cristo nos da la medicina, nos quita el miedo por dentro y por fuera, hace que seamos una Iglesia que se mueva, que camine, que tenga valentía y proclame que hay un Cristo vivo. Pero para que eso se de, hay que ser conscientes que necesitamos ser testimonios y dejarnos llenar del Espíritu Santo.

El padre José Eugenio, motivó a recordar que la llenura del Espíritu sigue intacta, que es necesario creer en sus promesas y en el amor de Cristo que es profundo y nos entrega al Espíritu Santo, pero a la vez, nos hace responsables de multiplicar las promesas de un defensor, del Paráclito.

Todos los asistentes a este encuentro, pudieron reconocer que Pentecostés ha llegado para fortalecer más a nuestra iglesia doméstica que es la familia, a darle vida en abundancia a nuestra Arquidiócesis de Barranquilla, a proteger a Colombia y el mundo entero, especialmente en esta época donde vemos muy marcada la corrupción y la violencia.

¡Dejémonos llenar por el Espíritu Santo, Él transforma vidas!