Jesùs nació en Nazaret, en un pequeño poblado de aproximadamente 150 habitantes, sus padres Josè, cuyo nombre significa que Yhavè acreciente, su Madre, Marìa, nombre que significa excelencia, llena de gracia. Estamos en adviento y nos acercamos a la navidad, es tiempo de recordar el misterio de la encarnaciòn, de recordar que la concepciòn de María es puro don de Dios, mediante el Espìritu Santo, y que Èl hace su obra en los humildes, en los sencillos.

Es momento de poner nuestros ojos, màs que un hecho histórico, en la persona Jesùs, que en un nacimiento humilde, es el único anfitriòn para la humanidad hambrienta, y necesitada.

Desde el momento en que Marìa dijo sì al ángel, comienza una nueva etapa en la historia de la salvaciòn, desde ese instante podemos decir que esta se parte en dos: “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.”(Lucas 1, 26-30).

Es momento de centrarse en las obras que Dios puede realizar en los hombres, aunque parezcan imposibles, haciendo proezas y portentos inimaginables, donde resalta su voluntad y omnipotencia: “La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.”(Mateo 1, 18).

El hijo de Dios es príncipe, hijo de una Virgen, el Emmanuel o Dios con nosotros, que vino por todos, los primeros que estaban allì, en el nacimiento eran los pastores, que eran personas pobres, mendigas, y errantes, que por su impureza ritual son estìmulos para todos los que carecían de una posiciòn religiosa, sin embargo ellos responden con entusiasmo a la buena nueva de los ángeles. El pesebre es un signo para ellos, pues los ángeles le dicen que allì se encuentra Jesùs, y son ellos mismos los que confirman a Josè y Marìa lo que antes habían escuchado por boca del ángel Gabriel, Zacarìas, junto con las promesas desde antiguo.

En la noche en donde naciò el Niño Dios, la salvaciòn de Dios no està en un futuro distante, sino que va realizándose, el salvador del mundo es Jesùs, que viene a restablecer la integridad, a liberar del pecado, y a poner punto final de la lejanía de Dios, es el Dios que està con los pecadores: “Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor.” (Lucas 2, 7-11)