En algún momento nos hemos preguntado: ¿Por qué vivo?, ¿Cuál es mi tarea en la tierra? ¿Tendrá algún sentido la vida?. Si te has hecho alguna de las preguntas anteriores o alguna muy parecida, propongo que compartamos juntos la siguiente reflexión.

Víctor Frankl en su texto: El hombre en busca de sentido, en la última parte habla de tres caminos para encontrar el sentido de la vida.

1. Realizando una acción: se trata de tener un gesto concreto a favor de alguien, puede ser un consejo, una ayuda económica, la voz de aliento en un momento de mucha dificultad o dar una pequeña orientación. Todas estas son maneras de hacer siempre una obra en favor de un ser humano distinto de nosotros. Todos los que nos declaramos hombres y mujeres cristianos tenemos como ejemplo a Jesucristo que se entregó por nosotros, para darnos vida y sí él que es Dios hizo algo para engendrar vida, ¿qué piensas si tú y yo hoy hacemos algo para generar vida?

2. Acogiendo donaciones de amor de la existencia: en la vida diaria encontramos muestras de amor de la existencia y por supuesto de aquel que está detrás de ella, Dios nuestro Padre. Por ejemplo: un paisaje, una canción, un atardecer, la naturaleza, un cuadro hermoso, todo esto de una u otra forma, nos comunica que la vida tiene un para qué, es decir, tiene un sentido: comunicar amor. Ahora bien, otra forma de encontrar sentido a la vida está en la relación que se establece con otro ser humano, donde el objetivo, centro y fin es la entrega del amor que brota de los dos.

3. Por el sufrimiento: también es posible encontrarle sentido a la vida por el sufrimiento, pero cuidado no es el sufrimiento buscado, es decir, ir por la vida para que los demás me hieran y hagan a cada paso lo que se les antoje conmigo, no se trata de esa actitud. Cuando se habla de sufrimiento como camino por el que se puede encontrar el sentido a la vida, se hace referencia aquella situación que de una u otra forma no la pudimos eludir, por ejemplo una enfermedad, la muerte de un ser querido, una pérdida económica. El sentido no está en la situación en sí, sino en la actitud que se asume frente a ella. Nosotros no podemos cambiar el acontecimiento, pero si la forma como lo asumimos: podemos tomarlo como el final de todo o como una nueva oportunidad o un espacio para demostrar cuanto se ama. En el momento que nuestras pérdidas adquieran un sentido diferente, ese día el sufrimiento a causa de ellas desaparecerá.

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