La suprema devoción consiste, en opinión de san Agustín, en imitar lo que honramos. Por tanto, si lo que acabamos de decir respecto del amor y de la caridad incomparables que arden en el Corazón maternal de nuestra divina Madre, ha encendido en tu corazón, devoción a su amor y caridad admirables, entra en gran deseo de imprimir su imagen en tu alma mediante cuidadosa y fiel imitación.

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