Usted que lee este artículo seguramente se preguntará: ¿Cómo puedo parecerme más a Jesús? ¿Cómo puedo seguir a Jesús? ¿Cómo puedo imitar a Jesús? O ¿cómo puedo ser Jesús mismo en la tierra?

El sacerdote francés, Juan Eudes, lo desafía a ser Jesús en la tierra, es decir, que usted logre formarlo en su corazón o, en otras palabras, en toda la vida, en los pensamientos, en las acciones, en las intenciones y en todo lo que emane de su vida. En últimas, se trata que las personas puedan ver en su vida cotidiana la misma vida de Jesucristo.

Entonces usted pensará que formar a Jesús o vivir a Jesús en su vida requiere rezar más, vivir en las nubes, olvidarse del mundo y elevarse al cielo, olvidar la mundanidad y evitar contaminarse, es decir, que vivir como Jesús es contemplarlo espiritualmente y desde una fe personalizada y a la carta.

¡Nada más alejado de la realidad! Se trata de descubrir a Jesús, de contemplar su vida y de reproducir su vida en todo lo que realicemos. Usted que es político, usted que es profesor, usted que es directora de alguna área, usted que es seminarista, usted que es sacerdote, usted que es carismático, usted que es comunitarista, usted que es cristiano: ¡tiene el desafío de ser Jesús en la tierra!

De forma acertada la Congregación de Jesús y María, fundada por san Juan Eudes en 1643, está viviendo un tiempo denominado “Formar a Jesús”, con la intención de generar conciencia que el objetivo de la Iglesia en todas sus funciones es la formación de Jesús, para que él viva y reine en el corazón de los cristianos. Este mes de julio, nos invita a formar a Jesús en la oración práctica. Esta oración práctica, de acuerdo a la lectura eudista, parte del hecho de sentirnos hijos de Dios, de tener el mismo Padre que Jesucristo. Por ende, la oración es eficaz cuando sirve para vivir. Y será más eficaz cuando esta nos ayude a ser mejores humanos, es decir, imágenes de Jesucristo.

Y usted, ¿siente que la oración lo transforma en imagen de Cristo?