La Novena de Aguinaldos es una celebración que se acostumbra celebrar entre los católicos, la cual está arraigada en Colombia y Ecuador, y se encuentra relacionada con la Navidad. Se trata de una oración rezada durante nueve días (novena) en la época previa a la Navidad (época de aguinaldos). Sabemos bien que ésta práctica es de origen católico, pero lamentablemente en muchos casos se convierte simplemente en una un evento social.

Empecemos recordando un poco de la historia de nuestras novenas: “La novena fue originalmente creada por Fray Fernando de Jesús Larrea,2 franciscano nacido en Quito en 1700 quien después de su ordenación en 1725 fue predicador en Ecuador y Colombia.3 Fray Fernando la escribió por petición de la fundadora del Colegio de La Enseñanza en Bogotá doña Clemencia de Jesús Caycedo Vélez y fue publicada originalmente en 1743.4 Muchos años después una religiosa de La Enseñanza, la madre María Ignacia (nacida Bertilda Samper Acosta) la modificó y agregó los gozos (canciones).

El lenguaje es florido y arcaico, lo que ha motivado a varias versiones que pretenden modernizar el lenguaje. Son comunes las versiones en el que se reemplaza el voseo reverencial por el uso de tú, el cambio de padre putativo por padre adoptivo al referirse a José. Otras versiones incluyen cambios más drásticos en la modernización del lenguaje.

El escritor Jairo Aníbal Niño publicó en 2001 una versión de diez días titulada Los nueve días y un día, nueva novena de Navidad. Otras versiones incluyen la Nueva novena de aguinaldos de Luis Ferrer y Luis H. Trigueros.1 En diciembre de 2012, el diario El Tiempo publica una versión en el que las consideraciones son reemplazadas por textos breves de la Biblia y el misal católico, al considerarlos más acordes con el Concilio Vaticano II”.

La idea no es sólo rezar por rezar, es que cada uno prepare su vida para que Jesús vuelva a nacer en ella. A veces nos dedicamos a “competir” quien da el mejor bocado en la novena, o simplemente un momento de esparcimiento, pero la verdad en sencilla, si tú no vives una novena lo único que estás haciendo es una repetición sin sentido; eso es lo mismo como memorizar las clases para un examen, al final quizá hasta lo apruebes pero eso no se verá reflejado en tu crecimiento intelectual.

Si en esta navidad quieres crecer espiritualmente, debes vivir cada gozo, consideración, etc como parte de la alegría que implica la navidad.