Otra herramienta que se nos brinda para avivar la oración es la Liturgia de la Iglesia, en ella encontramos también la riqueza que nos incita a orar continuamente en cada una de las celebraciones que se viven en los distintos tiempos litúrgicos, en la práctica de los sacramentos, en toda la vida celebrativa de la Iglesia, se nos propone la oración, al mismo tiempo que se fortalece este aspecto de nuestra vida espiritual.

descarga (1)“La misión de Cristo y del Espíritu Santo que, en la liturgia sacramental de la Iglesia, anuncia, actualiza y comunica el Misterio de la salvación, se continúa en el corazón que ora.” (C.I.C. 2655) Es la oración el lugar donde el creyente experimenta toda la gracia de Dios, El que le habla, le comunica su amor, en cada una de las vivencias, especialmente en los sacramentos donde Jesucristo se hace presente, renovando gracias y dones, que le permiten al creyente intimar con Dios, entrando en sus misterios, Cristo vino a salvar, a evidenciar la misericordia del Padre, por eso nos muestra en los sacramentos, el camino para alcanzar la redención, y aquí ocupa importante papel la oración, ya que ella ilumina y da vida en cada uno de los sacramentos, que son comunicación de la vida y la gracia de Dios.

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El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda como dice San Pablo, ya que no sabemos orar como conviene, nos enseña, nos recuerda, lo fundamental que es la oración para la vida espiritual de un creyente, nos dota de lo que necesitamos para hacerlo de tal manera, que nos acerque al Dios Uno y Trino, por eso en cada celebración y en la vivencia de cada sacramento, el Santo Espíritu de Dios nos proporciona la sabiduría a través de la liturgia para orar adecuada y convenientemente a cada tiempo litúrgico, a cada celebración, por eso es importante conocer todo lo que hay en la Iglesia para desde la liturgia avivar la oración.

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En las celebraciones eucarísticas encontramos el Misal Romano, donde están todas las oraciones para cada eucaristía, ajustadas a lo que se celebra cada día, en la Liturgia de las Horas, encontramos la oración que la Iglesia hace cada día, con sus respectivos salmos, canticos, fragmentos de la Biblia, todo encaminado a que inicialmente obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, seminaristas, y por supuesto los laicos están invitados a unirse a esta hermosa oración, que ha sido el Espíritu Santo, quien ha inspirado todo esto, para que cada creyente avive su fe y vida espiritual, apoyado en la oración que mana del corazón del que ama a Dios.

“La oración interioriza y asimila la liturgia durante su celebración y después de la misma. Incluso cuando la oración se vive “en lo secreto” (Mt 6, 6), siempre es oración de la Iglesia, comunión con la Santísima Trinidad (Cf. IGLH 9).” (C.I.C. 2655) Por eso cada celebración eucarística, cada sacramento, cada vivencia de fe, debe estar en clima de oración, para que podamos vivir a plenitud esta gracia que Dios nos regala, de lo contrario, no pasará nada en nuestra vida, porque no hicimos de la oración la herramienta que nos permite entrar en sintonía con Dios, y así poder conocer lo que su corazón nos expresa, lo que su voluntad realmente nos propone para alcanzar la salvación.

Una invitación profunda y sincera, a vivificar nuestra vida sacramental y litúrgica, solo nosotros seremos los responsables de que podamos vivir una experiencia de fe auténtica y transformadora con el uso constante de la oración, y en este caso la litúrgica.