En la eucaristía de envío en el Conaljo 2019, el Padre Carlos Alberto Castaño SES, Asesor Nacional de la Renovación Carismática Católica de Colombia hizo una invitación a todos los jóvenes y adultos asistentes a este evento que se realizó en la ciudad de Medellín, a vivir como auténticos bautizados en el Espíritu, como hijos de Dios, hermanos de Jesucristo y Templos del Espíritu Santo.

En medio de la solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista, les pidió primeramente a los jóvenes que sean totalmente entregados al Señor, que no se reserven para sí, nada de su vida, que sean hombres y mujeres de autoridad porque sean capaces de cumplir con lo que creen y expresan con sus vidas, esto es una invitación que les hace el Bautista para vivir esta experiencia, de ser creados y amados por el Señor, de ser enviados a realizar una misión específica de mostrar a Cristo, de acercar a los demás a Jesús, para también entregar sus vidas.

Les recordó que un filósofo de la antigüedad, expresó que “nadie puede amar lo que no conoce y nadie da de lo que no tiene”, lo que se vive y experimenta en la Renovación Carismática en muchas ocasiones no se alcanza a expresar con palabras, se expresa con la vida, hoy estamos en un mundo lleno de tecnología y somos los seres más incomunicados, hoy nos complicamos con tantas cosas, pero esa comunicación con Dios que vivimos, a veces sin abrirnos a la experiencia de lo que el Señor quiere en nosotros, hoy la Renovación Carismática Católica necesita de ese profetismo al estilo de Juan el Bautista, de esa escucha de lo que el Señor quiere de esta Renovación y de su servicio, especialmente en los jóvenes.

Es importante realizar una gran reflexión sobre estos encuentros, sobre la formación y los grupos de oración, que sean verdaderamente carismáticos en cada región, en cada pueblo, en cada diócesis, se necesitan jóvenes coherentes, que tomen en serio su espiritualidad frente a las realidades del mundo, que no se dejen manipular por otros jóvenes que con sus filosofías los alejen de Dios, por el contrario deben ser grupos juveniles carismáticos que estén a los pies del Señor, no grupos de farándula o clubes sociales, que sólo viven de la imagen, sino que tenemos que volver a la esencia de la Renovación Carismática, es decir estar a los pies del Señor, este es el punto de partida.

El joven carismático es el enviado para extender la llama, para contagiar a otros, para quemar con este fuego a otros, compartir el amor que se experimenta en la vida, por eso la motivación es a que en cada región, en cada diócesis, la Renovación sea una propuesta para la pastoral juvenil, sea una propuesta de espiritualidad de entrega, sea algo serio, tenga sus proyectos, su formación concreta, es una manera de vivir, es por eso que se llama la cultura de Pentecostés, es decir no pueden ser una camiseta son un slogan sino que deben ser inspiradores de un estilo de vida donde la espiritualidad sea la base principal de sus vidas.

Hay que vivir a la manera de Cristo,  ser coherentes en la Renovación Carismática Católica, viviendo una vida en el Espíritu de Dios, siendo testigos y misioneros de su amor, por eso nos reunimos cada año para avivar la llama, para formarnos, para buscar caminos, para que muchos encuentren al Señor, hay que procurar vivir y renovar la experiencia del Bautismo en el Espíritu, se necesitan hombres y mujeres que encarnen en su vida el evangelio de Jesucristo, que Juan bautista interceda por nosotros para que seamos testigos del Señor en medio de los jóvenes y del mundo.